Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños

Anuncios

Desarrollo social del niño de los cuatro a los cinco años

Con cuatro años, su hijo ya tendrá una vida social activa y varios amigos, y hasta es posible que tenga un "mejor amigo" (generalmente, aunque no siempre, de su mismo sexo). Lo deseable es que tenga amigos en el vecindario o en el jardín infantil, que pueda ver regularmente. Pero... ¿y si su hijo no va al jardín infantil y no vive cerca de otras familias con niños? ¿Y si los hijos de los vecinos son demasiado pequeños o demasiado mayores para él? En tal caso, lo mejor es que organice sesiones de juego con otros niños de su edad. Los parques, los patios de recreo y los programas de actividades para pre-escolares ofrecen excelentes oportunidades para que su hijo conozca a otros niños.

Cuando su hijo o hija haya encontrado varios compañeros de juego con los que parezca llevarse bien, usted puede tratar de fomentar sus relaciones sociales. Anímelo a que invite a sus amigos a casa. Es importante que desee "alardear" de su casa, de su familia y de sus pertenencias delante de sus amigos. Esto le ayudará a establecer un sentido de orgullo propio, necesario para tener una autoestima elevada. Sobra decir que, para que se despierte este sentimiento de orgullo en su hijo, su casa no tiene que ser lujosa ni estar llena de juguetes caros; basta con que sea cálida y acogedora.

También debe tener en cuenta que a esta edad los amigos de su hijo no son sólo compañeros de juego, sino que influyen activamente sobre su forma de pensar y de comportarse. Su hijo desea desesperadamente ser como ellos, aunque para ello tenga que saltarse las normas y los parámetros que usted ha intentado inculcarle desde que nació. Ahora se está dando cuenta de que hay otros valores y opiniones, aparte de los que se contemplan en su casa, y es bastante probable que ponga a prueba este descubrimiento, pidiéndole cosas que nunca le había pedido antes, como determinados juguetes, comidas, ropas o permiso para ver ciertos programas de televisión.

No se desespere si la relación con su hijo o hija cambia radicalmente a raíz de sus nuevas amistades. Es posible, por ejemplo, que le conteste mal por primera vez. Cuando usted le pida que haga algo que no quiere hacer, es probable que le diga que "cierre el pico" o incluso que llegue a insultarle o utilizar palabras soeces. Por mucho que le cueste aceptarlo, este cambio de actitud es, de hecho, un síntoma positivo, ya que indica que su hijo está aprendiendo a desafiar a la autoridad y a poner a prueba los límites de su independencia.

De nuevo, la mejor forma de afrontar estas situaciones es expresar su desaprobación y comentar con el niño qué es lo que siente o lo que quiere decir realmente. Cuanto más exagerada sea su reacción, más contribuirá a perpetuar la conducta no deseada. Pero si el enfoque "suave" no parece surtir efecto y su hijo sigue contestarle mal, lo mejor es enviarlo a su cuarto o a una esquina.

Debe tener en cuenta que, a pesar de que a esta edad su hijo está explorando los conceptos de bueno y de malo, todavía tiene un sentido muy limitado de la moralidad. Por lo tanto, cuando obedece una norma, no significa que entiende o está de acuerdo con su contenido sino que, con toda probabilidad, lo hace para evitar el castigo. En su mente, lo que cuenta no son las intenciones sino las consecuencias. Por lo tanto, cuando rompe algo valioso, probablemente asume que se ha portado mal, independientemente de que lo haya hecho o no a propósito. Sin embargo, alguien tendrá que enseñarle la diferencia que hay entre una acción involuntaria y el hecho de portarse mal deliberadamente.

Para ayudarle a establecer esta diferencia, usted deberá distinguir entre él — como persona— y su comportamiento. Cuando haga o diga algo que se merece un castigo, asegúrese de que entiende que se le está castigando por un acto concreto que ha cometido, no porque él es malo. En lugar de decirle que es un niño malo, explíquele bien lo que ha hecho mal, separando a la persona del acto en sí. Por ejemplo, si su hijo se está metiendo con su hermano pequeño, explíquele que no está bien molestar a los demás, en lugar de decirle: "Eres un mal hermano". Cuando haga algo mal sin querer, intente tranquilizarlo y dígale que sabe que ha sido sin querer. Intente no mostrarse demasiado afectado, o su hijo pensará que usted está molesto con él en lugar de con lo que ha hecho.

También es importante que le asigne tareas que usted sabe que puede asumir, y que le elogie cuando las haga bien. Ya está preparado para empezar a asumir ciertas responsabilidades, como ayudar a poner la mesa o a ordenar su habitación. Cuando salgan a pasear en familia, dígale al pequeño que espera que se porte bien, y felicítelo si lo hace. Aparte de responsabilidades, déle muchas oportunidades para jugar con otros niños, y dígale lo orgulloso que se siente de él cuando comparte algo con un compañero de juegos o ayuda un niño más pequeño.

Hitos sociales hacia el final de este período:

  • Desea agradar a los amigos.
  • Desea ser como sus amigos.
  • Es más fácil que se atenga a las normas.
  • Le gusta cantar, bailar y actuar.
  • Es más independiente y hasta es posible que quiera visitar al vecino de al lado por su cuenta.

Anuncios
Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños