Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños

Anuncios

Desarrollo lingüístico del niño de los tres a los cuatro años

Con tres años, su hijo o hija debe tener un vocabulario activo de trescientas palabras o más. Será capaz de construir frases de cinco o seis palabras e imitar la mayor parte de los sonidos del habla adulta. Habrá ocaciones en que no parará de hablar, lo que tal vez le desespere a usted. Pero esto es esencial para que el niño aprenda nuevas palabras y experimente con ellas.

El lenguaje le permite expresar sus pensamientos y, cuanto mejor hable y entienda lo que le dicen, más herramientas tendrá para pensar, crear y explicar cosas.

Usted comprobará que su hijo o hija utiliza el lenguaje para entender y participar de las cosas que ocurren a su alrededor. Por ejemplo, podrá nombrar la mayoría de objetos familiares, y si no sabe el nombre de algo, le preguntará espontáneamente "¿Qué es esto?". Usted puede ayudarle a ampliar su vocabulario enseñándole nuevas palabras sin que él se lo pida. Por ejemplo, si señala un auto y dice, "Auto grande", usted puede contestarle: "Sí, es un auto grande de color gris. Mira cómo brilla". O, si le está ayudando a hacer un ramo de flores, puede describirle las flores que vaya cogiendo: "Ésta es una preciosa margarita blanca y amarilla y esto es un geranio rosado".

También puede enseñarle a utilizar palabras para describir cosas e ideas que no se pueden ver. Por ejemplo, cuando le esté describiendo al "monstruo" de su sueño, pregúntele si estaba enfadado o contento. Pregúntele de qué color era, dónde vivía y si tenía amigos. Así, no sólo le estimulará a utilizar palabras para expresar lo que piensa, sino también a superar el miedo que le producen esas imágenes extrañas y terroríficas.

Con tres años, su hijo todavía está aprendiendo a utilizar pronombres como "Yo", "Me", "Mi", "Mío" y "Tú". Por muy simples que parezcan, estas palabras se refieren a ideas difíciles de aprender, puesto que indican dónde acaba el cuerpo, las pertenencias o la autoridad de uno y dónde empiezan los de otra persona. Y, para complicar todavía más las cosas, estos términos cambian en función de quién sea la persona que esté hablando.

A menudo utilizará su propio nombre en lugar de decir "yo", "me" o "mi". Y cuando hable con usted, le llamará "Mamá" o "Papá", en lugar de "tú". Si usted intenta corregirle (por ejemplo, diciéndole, "Di 'Yo quiero una galleta'"), sólo conseguirá confundirle, porque creerá que usted se está refiriendo a usted mismo. En lugar de ello, utilice correctamente los pronombres al hablar. Por ejemplo, dígale, "Quiero que vengas" en lugar de "Mamá quiere que vengas". Así, no sólo le enseñará a usar correctamente las palabras, sino que también contribuirá a que su hijo le vea como una persona que tiene otras características aparte de desempeñar el rol de madre.

A esta edad, su hijo debe hablar con suficiente claridad como para que un desconocido lo entienda. De todos modos, es posible que todavía pronuncie incorrectamente hasta la mitad de los sonidos del habla.

Por ejemplo, los errores más frecuentes que se consideran dentro de la evolución normal son la substitución de d por r, ll por i; r por d; y ss por x. Así mismo, las dobles consonantes, como pl o tr, se reducen a un solo fonema: "lobo" en lugar de "globo"; "ten" en lugar de "tren". Los fonemas inversos, como mp o st, se omiten prolongando la siguiente consonante: "cappo" en lugar de "campo"; "pato" en lugar de "pasto". Y, por último, se reducen los diptongos: "gapo" en lugar de "guapo"; "tene" en lugar de "tiene".

Hitos relacionados con el manipulación hacia el final de este período

  • Copia cuadrados.
  • Dibuja personas con dos a cuatro partes del cuerpo.
  • Utiliza las tijeras.
  • Dibuja círculos y cuadrados.
  • Empieza a copiar algunas letras mayúsculas.

Hitos relacionados con el lenguaje hacia el final de este período:

  • Entiende los conceptos de "igual" y "diferente".
  • Domina algunas de las reglas gramaticales básicas.
  • Construye oraciones de cinco a seis palabras.
  • Habla con la claridad suficiente para que lo entiendan los desconocidos.
  • Cuenta historias.

El tartamudeo

Muchos padres experimentan ansiedad cuando comprueban que su hijo tartamudea, a pesar de que casi nunca hay motivo para preocuparse. De hecho, es bastante habitual que los niños repitan sonidos de tanto en tanto o duden entre varias palabras cuando tienen dos o tres años de edad. La mayoría ni siquiera se dan cuenta de que están hablando incorrectamente y superan el problema del tartamudeo sin ningún tipo de ayuda especial. Sólo cuando este tipo de problemas persiste durante un tiempo prolongado (más de dos o tres meses) e interfiere con el proceso comunicativo se consideran casos de tartamudeo propiamente dicho.

Aproximadamente uno de cada veinte niños en edad preescolar tartamudea en cierta medida, existiendo una mayor incidencia de este trastorno entre los varones. Se desconoce la causa. Algunos niños tienen dificultades para aprender el ritmo y el tiempo normal del habla, pero la mayoría no presenta problemas médicos ni evolutivos asociados. El tartamudeo suele aumentar cuando el niño está ansioso, cansado, enfermo, o cuando está demasiado excitado e intenta hablar demasiado deprisa. Algunos niños tartamudean cuando están aprendiendo demasiadas palabras a la vez. Otras veces, lo que ocurre es que e! pensamiento del niño va "por delante" de las palabras, lo que hace que a media frase pierda el hilo de lo que estaba diciendo y, al repetir un sonido o una palabra, consigue recuperarlo.

Cuanto más se frustre un niño por el hecho de tartamudear, más tartamudeará. Por lo tanto, el mejor enfoque es ignorar el tartamudeo. Escuche a su hijo o hija cuando le hable, pero no lo corrija. Así mismo, usted puede darle un buen ejemplo hablando correctamente y sin prisas y utilizando un lenguaje simple cuando le hable. Si su hijo tartamudea, también puede ser conveniente reducir un poco el ritmo de todas las actividades domésticas, incluyendo la velocidad a la que habla usted. Trate de dedicar un rato al día a jugar y hablar con su hijo. Usted puede elevar su autoestima elogiándolo por todas las actividades que hace correctamente y evitando llamarle la atención por el hecho de tener dificultades para expresarse. Con este tipo de apoyo, la mayoría de los niños que tartamudean suelen superar este problema antes de empezar a ir a la escuela.

Si el tartamudeo es muy grave, suele ser recomendable la terapia del habla, para evitar que el problema se vuelva crónico. Si su hijo repite frecuentemente palabras, sonidos o partes de palabras, es muy consciente del problema y manifiesta síntomas claros de tensión (como muecas o movimientos faciales espasmódicos), informe al pediatra. Coméntele también cualquier antecedente de tartamudeo que haya en su familia. Probablemente le remitirá a un especialista en trastornos del lenguaje.

Anuncios
Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños