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Desarrollo lingüístico del niño de los dos a los tres años

Cuando cumpla dos años, su hijo o hija no sólo entenderá la mayor parte de lo que usted le diga, sino que también hablará utilizando un creciente vocabulario de cincuenta palabras o más. Durante su tercer año de vida, su hijo pasará de las frases de dos o tres palabras ("Toma jugo", "Mamá quiere galleta") a frases de cuatro, cinco y hasta seis palabras ("¿Papi, dónde está la pelota?", "Lucas está en mis piernas"). También empezará a utilizar pronombres (Yo, tú, mi, nosotros, ellos) y a entender el concepto de "mío" ("Quiero mi taza", "Veo a mi mamá"). Fíjese cómo utilizará el lenguaje para expresar sus necesidades y deseos fisicos y emocionales, así como para describir ideas y dar información.

Aunque es humano comparar las habilidades verbales de un hijo con las de otros niños de su misma edad, trate de evitarlo. A esta edad, hay mayores variaciones en el área del desarrollo lingüístico que en cualquier otra área. Mientras que algunos preescolares parecen ir mejorando paulatinamente, otros progresan de una forma muy irregular. Y algunos niños son, por naturaleza, más habladores que otros. Esto no significa que los niños más verbales sean necesariamente más listos o más maduros que los más callados, ni tampoco significa que tengan un vocabulario más rico. De hecho, es posible que un niño callado sepa la misma cantidad de palabras pero sea más selectivo a la hora de emplearlas. Por norma general, los niños empiezan a hablar más tarde que las niñas, pero esta diferencia, como la mayoría de las que hemos mencionado, tienden a desaparecer cuando se acercan a la edad escolar.

Sin necesidad de recibir ningún tipo de enseñanza formal, simplemente escuchando y practicando, su hijo dominará muchas de las principales reglas gramaticales al momento de entrar a la escuela. Usted le puede ayudar a ampliar su vocabulario y a mejorar sus habilidades lingüísticas convirtiendo la lectura en una parte de la rutina diaria. A esta edad, su hijo ya puede seguir el argumento de un relato y entender y recordar muchas ideas y fragmentos de información. No obstante, puesto que le seguirá costando estarse quieto durante mucho rato, los libros o cuentos que le lea deben ser cortos. Para mantener su atención, elija libros que fomenten algún tipo de actividad, como, por ejemplo, tocar, señalar y nombrar objetos o repetir ciertas frases. Cuando su hijo se acerque al final del tercer año, conforme sus habilidades lingüísticas vayan progresando, empezará a disfrutar con las rimas, los juegos de palabras y los chistes, que juegan con el lenguaje repitiendo sonidos divertidos o utilizando frases sin sentido.

En algunos niños, no obstante, el proceso de adquisición del lenguaje no tiene lugar con tanta facilidad. De hecho, uno de cada diez a quince niños tiene problemas de comprensión o de expresión. En algunos casos estas dificultades se deben a deficiencias auditivas o intelectuales o bien a la escasa estimulación verbal que han recibido en casa. Sin embargo, en la mayoría de los casos se desconoce la causa de tales dificultades. Si el pediatra sospecha que su hijo tiene problemas de lenguaje, primero examinará a fondo su capacidad auditiva y, en caso necesario, le remitirá a un pediatra especializado o a un patólogo del lenguaje. La detección temprana de los trastornos del lenguaje o de las deficiencias auditivas es algo fundamental, pues sólo con el tratamiento adecuado se puede evitar que tales problemas interfieran con el aprendizaje en otras áreas. Si no se diagnostica el problema y no se interviene adecuadamente, el niño podría tener muchos problemas con el aprendizaje escolar.

Hitos relacionados con el lenguaje hacia el final de este período

  • Sigue instrucciones de dos o tres pasos.
  • Reconoce e identifica el nombre de casi todos los objetos de uso común.
  • Entiende la mayoría de las oraciones.
  • Entiende las relaciones espaciales ("dentro", "fuera", "debajo").
  • Construye oraciones de cuatro y cinco palabras.
  • Sabe decir su nombre, su edad y su sexo.
  • Utiliza pronombres (yo, tú, mi, nosotros, ellos) y plurales.
  • Los desconocidos entienden la mayoría de las palabras que dice.

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