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Desarrollo lingüístico del bebé de los cuatro a los siete meses

La adquisición del lenguaje tiene lugar en varias etapas. Su hijo ha estado recibiendo información sobre el lenguaje desde que nació, al oír los sonidos que emiten las personas y observar cómo se comunican entre sí. Al principio le interesan más el tono y la intensidad de su voz. Cuando usted le habla utilizando un tono suave y dulce, se tranquiliza y deja de llorar. Sin embargo, cuando le grita con enojo se pone a llorar, porque su voz le transmite el mensaje de que algo va mal. Cuando su hijo tenga unos cuatro meses no sólo percibirá el modo en que le habla sino que empezará a discriminar sonidos individuales. Escuchará las vocales y las consonantes, y empezará a darse cuenta de cómo se combinan formando sílabas, palabras y oraciones.

Aparte de oír sonidos, su hijo ha estado produciéndolos desde el principio, primero en forma de llantos y luego de ruiditos y gorjeos. Alrededor de los cuatro meses empezará a balbucear, utilizando muchos de los ritmos y características de su lengua materna. Aunque al principio sus balbuceos pueden parecerle sin sentido, si lo escucha atentamente, percibirá cómo modifica la entonación, como si estuviera afirmando o preguntando algo. Para estimularlo, converse con él a todas horas. Cuando diga una sílaba reconocible, repítala y seguidamente diga algunas palabras simples que contengan esos sonidos. Si, por ejemplo, dice "be", dígale "bebé", "baño", "bola".

Su participación en el desarrollo lingüístico de su hijo será incluso más importante a partir del sexto o séptimo mes, cuando empiece a imitar activamente los sonidos del habla. Hasta ese entonces, su hijo se podia pasar un día o varios días seguidos repitiendo determinado sonido antes de probar con otro. Pero ahora estará más pendiente de los sonidos que oiga e intentará seguir las directrices que usted le marque. Por lo pronto, empiece a presentarle sílabas y palabras simples, tales como "bebé", "agua", "toma", "dame", "leche", y "caminar", así como los típicos "mamá" y "papá". Aunque es posible que pase un año hasta que usted pueda interpretar los balbuceos de su hijo, él podrá entender muchas de las palabras que escucha antes de su primer cumpleaños.

Si, con siete meses, su hijo no balbucea ni imita sonidos, podría tener algún problema auditivo o en el desarrollo del lenguaje. Un bebé que tenga una pérdida auditiva parcial puede sobresaltarse ante ruidos fuertes o bien orientarse en su dirección e, incluso, reaccionar al oír su voz, pero tendrá dificultades para imitar los sonidos del habla. Si su hijo no balbucea o produce diversos sonidos, informe al pediatra. Si ha tenido infecciones de oído recurrentes es posible que le haya quedado algo de líquido dentro del oído interno, lo que podría interferir con su audición.

La capacidad auditiva de un bebé de pocos meses puede evaluarse utilizando un equipo especial, pero sus propias observaciones son el sistema de aviso que determinará si es preciso o no practicarle a su hijo este tipo de pruebas. Si usted sospecha que su hijo tiene problemas de este tipo, debe pedirle al pediatra que le remita a un especialista en audición.

Hitos relacionados con el lenguaje hacia el final de este período

  • Responde cuando se le llama por su nombre.
  • Empieza a entender la palabra "no".
  • Distingue emociones a partir de la entonación.
  • Responde a sonidos emitiendo sonidos.
  • Utiliza la voz para expresar alegría y malestar.
  • Balbucea secuencias de consonantes.

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