Bebe y niños

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Desarrollo emocional del niño de los tres a los cuatro años

A esta edad, la vivida imaginación de un niño le permite explorar y familiarizarse con una gran variedad de emociones, desde amor y dependencia, hasta enfado, protesta y miedo. No sólo será capaz de adoptar distintas identidades, sino que a menudo atribuirá cualidades y emociones propias de los seres vivos a objetos inanimados, tales como un árbol, un reloj, un camión, o la luna. Pregúntele por qué la luna sale por la noche, por ejemplo, y le contestará algo parecido a: "Para saludarme".

Esté preparado para que, de vez en cuando, su hijo o hija le presente a alguno de sus amigos imaginarios. A algunos niños los compañeros imaginarios les duran, hasta seis meses y otros los cambian varias veces al día, mientras que hay niños que nunca tienen amigos imaginarios o que prefieren tener animales imaginarios. No debe preocuparse ni pensar que el hecho de que su hijo se invente estos amigos-fantasma es un síntoma de que se siente solo o de que tiene problemas emocionales; de hecho sólo se trata de una forma muy creativa de ensayar distintas actividades, conversaciones, conductas y emociones.

También notará que a lo largo del día su hijo pasará repetidamente de la fantasía a la realidad y viceversa. A veces, se meterá tanto en la situación simulada que no sabrá dónde acaba exactamente la fantasía y dónde empieza la realidad. También es posible que las experiencias que viva mientras juegue "traspasen" las fronteras de la realidad. Por ejemplo, una niña puede sentarse una día a la mesa convencida de que es la Cenicienta y otro día puede ponerse a llorar después de escuchar un cuento de fantasmas que cree que es de verdad.

Aunque es importante tranquilizar a un niño de esta edad cuando está asustado o preocupado por algún suceso imaginario, hay que procurar no ridiculizarlo ni reírse de él.

Estas manifestaciones son parte de una etapa normal y necesaria del proceso de desarrollo y, por lo tanto, no deben coartarse. Por encima de todo, nunca amenace a su hijo con "encerrarlo si no se acaba la comida" o "dejarlo solo en casa si no se da prisa". Se tomará sus palabras al pie de la letra y es posible que pase el resto del día —o incluso más tiempo— completamente a terrorizado.

De vez en cuando, únase a los juegos de su hijo o hija. Al hacerlo, es posible que le ayude a encontrar nuevas formas de expresar sus emociones y hasta de solucionar sus problemas. Por ejemplo, le puede sugerir que "lleve la muñeca a la escuela" para ver qué sentimientos le despierta el hecho de tener que ir a la guardería.

Sin embargo, no insista en participar en las fantasías de su hijo si él no quiere. Gran parte de la diversión reside precisamente en el hecho de que es él quien controla sus dramas imaginarios. Por lo tanto, si usted propone alguna idea, quédese en un segundo plano y déjelo todo en sus manos. Si le pide que desempeñe determinado papel, intente no llevar la voz cantante. Deje que en el mundo imaginario sea él quien lleve la batuta.

De vuelta a la vida real, hágale saber a su hijo que usted está orgulloso de su nueva independencia y creatividad. Hable con él, escuche lo que le dice, y demuéstrele que tiene en cuenta sus opiniones. Déjele elegir siempre que sea posible: qué quiere comer, qué ropa quiere llevar, a qué quiere jugar. Esto le hará sentirse importante y le ayudará a aprender a tomar decisiones. No obstante, simplifíquele las opciones. Por ejemplo, cuando vayan a un restaurante, redúzcale el menú a dos o tres platos. Si no, se agobiará con tantas opciones y es muy posible que se bloquee por completo. (Llevarlo a una heladería que ofrece veinte sabores distintos de helados puede ser una verdadera agonía si no le limita sus opciones.)

¿Cuál es el mejor enfoque? A pesar de lo que acabamos de decir, una de las mejores formas de fomentar la independencia de su hijo consiste en controlar todas las facetas importantes de su vida y, al mismo tiempo, darle cierta libertad. Hágale saber que usted sigue siendo el que lleva la batuta, y que no espera que sea él quien tome las decisiones importantes. Por ejemplo, si un amigo lo incita a que se suba a un árbol, y él tiene miedo, puede ser muy reconfortante para él que usted diga "no", para evitarle tener que admitir sus temores. Conforme vaya dominando sus ansiedades y se vaya responsabilizando cada vez más de sus propias decisiones, usted podrá otorgarle paulatinamente un mayor control. Mientas tanto, lo importante es que su hijo se sienta seguro y protegido.

Hitos emocionales hacia el final de este período:

  • Ve "monstruos" por todas partes.
  • Se ve a sí mismo como una persona completa, que tiene cuerpo, mente y sentimientos.
  • A menudo confunde la fantasía con la realidad.

Alertas sobre el desarrollo

Puesto que cada niño sigue su propia pauta evolutiva, es imposible saber exactamente en qué momento su hijo dominará completamente determinada habilidad. Los hitos del desarrollo citados en este libro le darán una idea general de los cambios que puede esperar a medida que su hijo vaya creciendo, pero no se preocupe si sigue un patrón ligeramente distinto. De todos modos, en el caso de que presentara algunos de los siguientes síntomas, que pueden indicar la existencia de un retraso del desarrollo en niños de esta edad, informe al pediatra.

  • No sabe tirar una pelota por el aire.
  • No puede saltar en un mismo sitio.
  • No sabe correr en triciclo.
  • No sabe coger un creyón para pintar entre el pulgar y los demás dedos.
  • Tiene dificultades para garabatear.
  • No puede apilar cuatro bloques.
  • Sigue aferrándose o echándose a llorar cuando se van sus padres.
  • No manifiesta ningún tipo de interés por los juegos que implican relacionarse con otros niños.
  • Ignora a los demás niños.
  • Ignora a la gente ajena a la familia.
  • No se implica en juegos simbólicos.
  • Se resiste a vestirse, dormirse o usar el inodoro por su cuenta.
  • Estalla sin ningún tipo de autocontrol cuando se enfada o se disgusta.
  • No sabe copiar un círculo.
  • No construye frases de más de tres palabras.
  • No utiliza "me/mi" ni "tú" correctamente.

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