Bebe y niños

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Desarrollo emocional del niño de los cuatro a los cinco años

Como cuando tenía tres años, la vida imaginativa de su hijo o hija seguirá siendo muy activa durante el cuarto año. Sin embargo, ahora empezará a distinguir entre realidad y ficción, y sabrá pasar de una a otra casi sin confundirse.

Conforme sus juegos de simulación vayan siendo más elaborados, es posible que en ellos aparezca alguna forma de violencia. Simular una guerra, una lucha contra un dragón, e, incluso, jugar a perseguirse contienen ciertas dosis de violencia. Algunos padres prohiben las pistolas de juguete pero se encuentran con que los niños acaban fabricando sus propias armas con trozos de cartón utilizando el índice para apuntar y disparar mientras dicen "bang-bang". Pero no hay que darle demasiada importancia a este tipo de actividades. No son ninguna prueba de que el niño sea "violento". A esta edad, los niños no tienen la más mínima idea de lo que significa matar o morir. Para ellos, las armas de juguete sólo son una forma inocente y divertida de competir con sus amigos y elevar su autoestima.

Si usted quiere tener una prueba de la creciente confianza en sí mismo que está adquiriendo su hijo, escuche el modo en que habla con los adultos. En lugar de retraerse, como hacía cuando tenía dos o tres años, ahora probablemente se mostrará, hablador, amistoso y curioso. También es probable que sea más consciente de los sentimientos de los demás —sean adultos o niños— y que disfrute haciendo feliz a la gente. Cuando vea que alguien se ha hecho daño o está triste, manifestará interés y preocupación. Lo más probable es que sienta deseos de abrazar o besar a la persona, ya que eso es lo que más le reconforta a él cuando tiene dolor o está triste.

A esta edad, más o menos, es posible que su hijo empiece a manifestar un ávido interés por los aspectos básicos de la sexualidad, tanto la suya como la del sexo opuesto. Es posible que le haga preguntas sobre los genitales, los órganos reproductores y de dónde vienen los niños.

Es posible que quiera saber por qué el cuerpo de un niño y el de una niña son distintos. Cuando su hijo o hija le haga este tipo de preguntas, déle una explicación simple pero correcta. No entre en demasiados detalles e intente no mostrarse abochornada o excesivamente seria. Un niño de cuatro años no necesita conocer los pormenores de una relación sexual, pero debe sentirse libre de poder hacer preguntas a sus padres, sabiendo que va a obtener respuestas directas, claras y correctas.

Junto con este creciente interés por la sexualidad, probablemente su hijo también juegue con sus propios genitales y hasta es posible que manifieste interés por los genitales de otros niños. Éstas no son actividades sexuales propiamente dichas, sino meras manifestaciones de una curiosidad completamente normal que no merece regaños ni castigos.

¿En qué punto deben establecer los padres los límites de este tipo de exploraciones? Esto es algo que debe decidir la familia. Posiblemente lo mejor sea no darle excesiva importancia, puesto que, a esta edad, si se hacen con moderación, esta exploraciones son normales. Por otro lado, los niños tienen que aprender qué está y qué no está socialmente aceptado. Por lo tanto, usted puede transmitirle a su hijo que:

  • El interés por sus órganos genitales es algo sano y natural.
  • Desnudarse y jugar con los órganos sexuales en público no está socialmente aceptado.
  • Nadie, incluyendo a sus mejores amigos y parientes, pueden tocarle sus "partes íntimas". La excepción a esta norma la constituyen los médicos y las enfermeras durante los exámenes médicos, o sus propios padres cuando intenten encontrar el origen de algún dolor o molestia que tenga en los genitales.

A esta misma edad, su hijo o hija empezará a sentirse fascinado por el padre del sexo opuesto. Es muy probable que una niña de cuatro años compita con su madre por la atención de su padre, y que un niño lo haga por la de su madre. Este tipo de comportamiento, conocido como edípico, forma parte del desarrollo normal de la personalidad a esta edad, y desaparecerá por si solo con el tiempo si los padres están a la altura de las circunstancias. No hay ningún motivo para que se sientan amenazados o celosos.

Hitos emocionales hacia el final de este período

  • Toma conciencia de su sexualidad.
  • Distingue la realidad de la ficción.
  • A veces es demandante y otras cooperativo.

Alertas sobre el desarrollo

Puesto que cada niño sigue su propia pauta evolutiva, es imposible saber exactamente en qué momento su hijo dominará completamente determinada habilidad. Los hitos del desarrollo citados en este libro le darán una idea general de los cambios que puede esperar a medida que su hijo vaya creciendo, pero no se preocupe si su hijo sigue un patrón ligeramente distinto. De todos modos, en el caso de que presentara algunos de los siguientes signos, que pueden indicar la existencia de un retraso del desarrollo en niños de esta edad, infórmelo al pediatra.

  • Es extremadamente tímido o miedoso.
  • Es extremadamente agresivo.
  • No puede separase de sus padres sin causar grandes problemas.
  • Se distrae fácilmente; es incapaz de concentrarse en una actividad durante más de cinco minutos.
  • Manifiesta poco interés en jugar con otros niños.
  • Apenas se relaciona con la gente en general, o sólo lo hace superficialmente.
  • Utiliza muy poco la fantasía o la imitación en sus juegos.
  • Parece triste o abatido la mayor parte del tiempo.
  • No se participa activamente en las cosas.
  • Evita a otros niños y adultos, o se queda completamente al margen.
  • No expresa una gran variedad de emociones.
  • Tiene dificultades para comer, conciliar el sueño o usar el inodoro por su cuenta.
  • No distingue entre realidad y ficción.
  • Está más pasivo que de costumbre.
  • No entiende órdenes de dos pasos que contienen preposiciones ("Pon la taza sobre la mesa"; "Saca la pelota de debajo del sofá").
  • No sabe decir correctamente sus nombres y apellido.
  • No utiliza el plural ni el pasado apropiadamente al hablar.
  • No habla sobre lo que hace durante el día.
  • No puede construir torres de entre seis y ocho bloques.
  • No coge correctamente un creyón.
  • Le cuesta trabajo quitarse la ropa.
  • No puede lavarse los dientes.
  • No puede lavarse ni secarse las manos.

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