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Desarrollo cognoscitivo del niño de los tres a los cuatro años

Durante el cuarto año de vida, su hijo o hija se pasará gran parte del día cuestionando todo lo que ocurre a su alrededor. Le encantará preguntar "¿Por qué tengo que...?", y escuchará atentamente sus respuestas, siempre que sean sencillas y vayan al grano. No piense que tiene que explicar detalladamente el fundamento de cada norma; su hijo todavía no puede entender ese tipo de razonamientos ni le interesa. Si intenta mantener una conversación "seria" con su hijo/a, notará que su mirada se pierde en el vacío o se dirige a algo más interesante, como un juguete que está al otro extremo de la habitación o un camión que pasa por la calle. Decirle que haga algo simplemente "por tu propio bien" o "para que no te hagas daño" tendrá mucho más sentido para él que una explicación detallada.

Los "porqués" más abstractos que le pregunte su hijo pueden ser más difíciles de responder, sobre todo porque es posible que le haga cientos de estas preguntas en un día, y también porque habrá algunos "porqués" que, sencillamente, no tienen respuesta (o usted la desconoce). Si su hijo le pregunta, "¿Por qué brilla el sol?" o "¿Por qué el perro no puede hablar conmigo?", puede contestarle que no lo sabe, o invitarlo a que lo averigüen juntos en libros sobre el sistema solar o sobre perros. Procure tomarse en serio las preguntas de su hijo. Así le ayudará a adquirir nuevos conocimientos, alimentará su curiosidad y le enseñará a pensar con más claridad.

Cuando su hijo se enfrente a problemas de aprendizaje específicos, comprobará que su forma de razonar es todavía bastante unilateral. No es capaz de ver una cuestión desde dos perspectivas distintas, ni de resolver problemas que exigen tener en cuenta más de un factor al mismo tiempo. Por ejemplo, si usted coge dos vasos idénticos llenos de agua y vierte el contenido de uno en un recipiente bajo y ancho y el del otro en un recipiente largo y angosto, probablemente su hijo le dirá que el recipiente alto contiene más agua que el angosto. Aunque vea los dos vasos iguales desde el principio y observe cómo usted vierte su contenido en los recipientes, seguirá opinando lo mismo. Según su lógica, el recipiente más alto es "más grande" y, por lo tanto, tiene que contener más líquido. Alrededor de los siete años los niños consiguen entender que, para solucionar un problema hace falta considerar varios aspectos al mismo tiempo.

Cuando su hijo tenga aproximadamente tres años, su sentido del tiempo se hará mucho más preciso. Conocerá muy bien su propia rutina diaria e intentará imaginarse las rutinas de los demás. Por ejemplo, puede esperar emocionado la llegada del cartero cada día y sorprenderse de que el recogedor de basura sólo venga una vez a la semana. Entenderá que ciertos acontecimientos especiales, como los días festivos y los cumpleaños, ocurren de vez en cuando, pero, aunque pueda decir cuántos años tiene, todavía no tendrá una idea clara de lo que dura un año.

Aunque es humano intentar medir los progresos intelectuales de un hijo, evite sobre valorar o desestimar la capacidad de razonamiento de su hijo si no le han hecho ninguna prueba formal de inteligencia.

Es fácil que un padre crea que su hijo de tres años, simpático, alegre y hablador, es brillante mientras que otro que con la misma edad es callado, calmado y apenas se relaciona, no es tan inteligente. Esto puede o no ser cierto, pero la única forma de saberlo es pedirle a un profesional que los evalúe. Todos los pediatras están familiarizados con este tipo de evaluaciones y hay algunos que las realizan ellos mismos, mientras que otros prefieren remitir al niño a un psicólogo especializado. Por lo tanto, si usted cree que su hijo es superdotado o bien que está un poco retrasado, pida información al pediatra sobre este tipo de evaluaciones. Si se confirman sus sospechas, quizás desee matricular a su hijo o hija en un centro especial adaptado a sus necesidades y habilidades individuales.

Hitos cognoscitivos hacia el final de este período

  • Nombra correctamente algunos colores.
  • Entiende el concepto de contar y es posible que sepa algunos números.
  • Enfoca los problemas considerando solamente un punto de vista.
  • Empieza a tener un sentido más preciso del tiempo.
  • Sigue instrucciones de tres pasos.
  • Recuerda partes de cuentos.
  • Entiende el concepto de igual/diferente.
  • Se implica en juegos de simulación.

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