Bebe y niños

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Desarrollo cognoscitivo del niño de los dos a los tres años

Piense en cuando su hijo o hija era bebé. En aquel entonces aprendía sobre el mundo que le rodeaba a través de sus sentidos, tocando, mirando, manipulando y escuchando. Pero ahora su proceso de aprendizaje se ha hecho mucho más complejo e "interno". Su dominio del lenguaje cada vez es mayor y está empezando a formarse imágenes mentales de cosas, acciones y conceptos. También está empezando a solucionar problemas de modo mental, utilizando la técnica de ensayo-error en lugar de tener que manipular objetos físicamente. Así mismo, conforme las habilidades intelectuales y la memoria de su hijo se expanden, empezará a entender conceptos temporales simples, tales como "Puedes jugar después de comer".

Su hijo también está empezando a entender las relaciones entre los objetos. Por ejemplo, cuando le dé juegos de clasificación y rompecabezas sencillos, será capaz de agrupar objetos de formas similares. También empezará a entender que los números sirven para contar objetos, sobre todo el número 2. Y, al ir mejorando su comprensión de los conceptos de causa y efecto, cada vez le interesarán más los juguetes de cuerda y le gustará prender y apagar luces y aparatos de uso doméstico.

También se dará cuenta de que los juegos de su hijo cada vez son más complejos. Lo más notorio es que empezará a combinar varias actividades distintas creando secuencias lógicas. En lugar de cambiar de un juego o juguete a otro al azar, puede coger una muñeca, meterla en la cama y arroparla. O puede intentar dar de comer a varias muñecas, una detrás de otra. Durante los años que se avecinan, su hijo combinará actividades simuladas en secuencias cada vez más largas y elaboradas, representando la mayor parte de sus rutinas diarias, desde despertarse por la mañana hasta, bañarse y acostarse.

Si tuviéramos que señalar la principal limitación intelectual que caracteriza a un niño de esta edad, sería la idea de que todo cuanto ocurre en su mundo es el resultado de algo que él ha hecho. Al pensar de este modo, le resultará muy difícil entender sucesos como la muerte, el divorcio o la enfermedad, sin creer que él desempeñó algún papel en ellos. Por lo tanto, si los padres se separan o algún miembro de la familia enferma, los niños de esta edad suelen sentirse responsables.

Razonar con un niño de dos años suele ser difícil. Después de todo, él lo ve todo de una forma muy simple. Todavía confunde a menudo la fantasía con la realidad, a no ser que esté participando en un juego de simulación. Por ejemplo, en un relato precioso de Selma Fraiberg: The Magic Years (Los años mágicos) unos padres le explican a su hijo de dos años y medio que pronto volarán a Europa. Con un gesto de preocupación en el rostro, el pequeño contesta: "Pero..., yo no tengo suficiente fuerza en los brazos para volar". Por lo tanto, durante este período, tenga mucho cuidado con las palabras que elija. Comentarios que usted puede encontrar graciosos e inofensivos —como "Si comes más helados, vas a explotar"— pueden aterrorizar a un niño de esta edad, puesto que no sabe que usted está bromeando.

Hitos cognoscitivos hacia el final de este período

  • Pone en marcha juguetes mecánicos.
  • Aparea un objeto que tiene en la mano o que está en la habitación con la imagen correspondiente de un libro.
  • Se implica en juegos de simulación con muñecos, animales y personas.
  • Clasifica objetos en función de la forma y el color.
  • Hace rompecabezas de tres o cuatro piezas.
  • Entiende el concepto de "dos".

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