Bebe y niños

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Del biberón al vaso

Si su hijo ya ha empezado a comer solo con regularidad, es el momento idóneo para enseñarle a beber en vaso. Para facilitar el proceso, deje que se vaya entrenando utilizando un vaso con doble asa y que tenga tapa con pico, o bien un vaso de plástico pequeño.

Ambas opciones minimizarán los derrames mientras su hijo experimenta con las distintas formas de coger (y con toda probabilidad de tirar) el vaso.

Al principio, llene el vaso de agua y ofrézcaselo solamente en una comida cada día. Enséñele cómo llevarlo a la boca e inclinarlo para que pueda beber. No se desespere si durante las primeras semanas trata el vaso como si fuera un juguete; la mayoría de los bebés lo hacen. Tenga paciencia y, antes de llenarle el vaso con leche o jugo o de dárselo en todas las comidas, espere a que aprenda a verter la mayor parte del líquido dentro de la boca en lugar de regárselo por la barbilla o de salpicar toda la habitación.

Beber en vaso tiene grandes ventajas: estimula la coordinación mano-boca y prepara al bebé para el destete, que suele tener lugar entorno a esta edad. Usted podrá saber que su hijo está listo para el destete cuando:

  1. Empiece a mirar a su alrededor mientras le amamanta o le da el biberón.
  2. Agarre el seno o la mamadera con la boca pero no chupe.
  3. Intente bajar de su regazo antes de terminar de comer.

Incluso en la mejor de las circunstancias, el destete no suele ocurrir de la noche a la mañana. Tendrán que pasar seis meses para que su hijo quiera tomar todas sus bebidas con un vaso. De todos modos, usted puede empezar ahora el proceso e ir avanzando de forma gradual, dejando que sea el interés y los deseos de su hijo los que le guíen. Probablemente, al principio, le parecerá más fácil sustituir el pecho o el biberón por el vaso en la toma del mediodía. En cuanto se adapte a este cambio, intente hacerlo también en la toma de la mañana. La toma de antes de acostarse será probablemente la última en ser modificada, y por un buen motivo: su hijo se ha acostumbrado a esta forma de tranquilizarse y de obtener bienestar antes de conciliar el sueño y le costará cierto tiempo renunciar a ella.

Si su hijo duerme toda la noche de forma ininterrumpida, desde el punto de vista físico no necesita comer nada antes de acostarse. En este caso, usted puede intentar romper el hábito en varias etapas, sustituyendo primero la leche de la hora de acostarse por un biberón lleno de agua y pasando luego a sustituir el biberón por el vaso.

Durante el proceso, puede tener la tentación de ponerle leche o jugo en el biberón para ayudarle a conciliar el sueño, pero no lo haga. Si se quedara dormido con el biberón en la boca, la leche o el jugo le impregnarían sus dientes incipientes, lo que facilitaría la formación de caries, un trastorno conocido como el "Síndrome del biberón". Para empeorar más las cosas, beber mientras se está acostado boca arriba contribuye a las infecciones de oído, puesto que el líquido puede pasar al oído medio a través de la trompa de Eustaquio.

Hay otro inconveniente asociado al hecho de alargar demasiado el uso del biberón. Éste puede acabar convirtiéndose en un objeto que le brinda seguridad al bebé, sobre todo si sigue conservándolo después de cumplir un año. Para evitar que esto ocurra, no deje que su hijo se pasee con el biberón o que beba de él mientras juega. Limite el uso del biberón a las horas de las comidas, cuando el niño esté sentado o alguien lo tenga cargado. Las demás veces déle un vaso. Si usted no le deja llevar el biberón de un lado a otro, ni siquiera pensará que existe esa posibilidad. No cometa el error de retractarse después de haber tomado esta decisión: su hijo podría empezar a pedirle el biberón después de haberlo dejado "oficialmente".

Ejemplo de un menú diario para un bebé de entre ocho y doce meses

Desayuno

  • 1/4 a 1/2 taza de cereal o una yema de huevo majada.
  • 1/4 a 1/2 taza de fruta, cortada a trocitos.
  • 4 a 6 onzas de leche de fórmula.

A media mañana

  • 1/2 taza de jugo.
  • 1/4 taza de queso o verduras hervidas en trocitos.

Almuerzo

  • 1/4 a 1/2 taza de yogur o requesón.
  • 1/4 a 1/2 taza de verduras amarillas.
  • 4 a 6 onzas de leche de fórmula.

Merienda

  • 1/2 taza de jugo.
  • 1 galletita dulce o salada.
  • 1/2 taza de queso o de algún tipo de carne en trocitos.

Comida

  • 1/4 taza de pollo, carne o tofu en trocitos.
  • 1/4 a 1/2 taza de verduras verdes.
  • 1/4 taza de fideos, pasta, arroz o papas.
  • 1/4 taza de fruta.
  • 4 a 6 onzas de leche de fórmula.

Antes de irse a dormir

  • 6 a 8 onzas de leche de fórmula o de agua. (Si se le da leche, déle agua después o lávele los dientes)

Estimulación del crecimiento cerebral: del octavo al doceavo mes

  • Hable con su hijo (usando lenguaje adulto) mientras lo viste, lo baña, lo alimenta, juega o pasea con él o van en el auto. Si le parece que su hijo no responde a los sonidos o si no pronuncia ninguna sílaba ni ninguna palabra inteligible, informe al pediatra.
  • Sea sensible a su ritmo y a su estado de ánimo. Aprenda a leer las señales que le envía y respóndale tanto cuando se sienta molesto como cuando está contento.
  • Anime a su hijo a jugar con bloques y con juguetes blandos que le ayudarán a desarrollar la coordinación mano-ojo, la motricidad fina y la confianza en sí mismo.
  • Cree un ambiente estimulante y seguro, donde su hijo pueda moverse a sus anchas y explorar libremente su entorno.
  • Sea cálido y afectivo con el bebé; dele abrazos, besos y caricias para trasmitirle una sensación de seguridad y bienestar.
  • Léale algo cada día.
  • Si usted habla un idioma distinto a la del lugar donde vive, utilícelo en casa.
  • Evite someter a su hijo a experiencias estresantes o traumáticas, tanto físicas como psicológicas.
  • Juegue con su hijo al escondite y a las palmitas para estimular su memoria.
  • Déle a su hijo la oportunidad de relacionarse con otros niños y padres.
  • Proporcione a su hijo juguetes seguros y apropiados para su nivel de desarrollo y que no sean costosos.
  • Enséñele a decir "adiós" con la mano y a asentir y a negar con la cabeza.
  • Asegúrese de que todas las personas que van a cuidar de su hijo, aparte de velar por su salud, entienden lo importante que es darle afecto.
  • Respete la intraquilidad de su hijo en presencia de desconocidos o de personas que no ve con regularidad.
  • Pase un rato cada día jugando en el suelo con su hijo.
  • Elija bien a la niñera de su hijo: que sea una persona preparada, atenta, afectiva y que sepa tratar y velar por la seguridad del niño. Hable con ella frecuentemente e intercambien ideas sobre el cuidado de los niños.

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