Bebe y niños

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Cuidados en el embarazo

Prácticamente todo lo que usted ingiera o inhale mientras esté embarazada acabará llegando al feto. Este proceso empieza desde el momento de la concepción. De hecho, el embrión es mucho más vulnerable durante los dos primeros meses, cuando están empezando a formarse las principales estructuras corporales (brazos, piernas, manos, pies, hígado, corazón, genitales, ojos y cerebro). Algunas sustancias químicas, como las contenidas en el tabaco, el alcohol, las drogas o ciertas medicinas, pueden interferir el proceso de formación del embrión, así como el desarrollo ulterior del feto; y algunas de ellas pueden, incluso, provocar malformaciones congénitas.

Consideremos, por ejemplo, el tabaco. Si usted fuma durante el embarazo, su hijo pesará menos de lo que debería pesar. Hasta el mero hecho de inhalar el humo del tabaco fumado por terceros (lo que se ven obligados a hacer los denominados "fumadores pasivos") puede influir negativamente sobre el feto. Aléjese de las zonas de fumadores y pida que nadie fume cuando usted esté cerca. Si usted fumaba antes de quedar embarazada y sigue haciéndolo, éste es el mejor momento para dejar de fumar, no hasta que dé a luz, sino para siempre. Los niños que crecen en una casa en la que uno de los dos padres es fumador tienen más infecciones de oído y más problemas respiratorios durante la infancia y la niñez temprana. Además tienen más probabilidades de fumar cuando sean mayores.

El consumo de alcohol es exactamente igual de perjudicial. Beber en exceso durante el embarazo incrementa notablemente el riesgo de aborto. También puede provocar un trastorno denominado Síndrome alcohólico fetal, que causa defectos congénitos y retraso mental. Hasta la fecha, nadie ha determinado con exactitud qué cantidad de alcohol es excesiva para una mujer embarazada, pero existen pruebas de que, cuanto más alcohol se bebe, mayores son los riesgo para el feto. Mientras no dispongamos de datos más precisos, lo más recomendable es no probar el alcohol durante el embarazo.

También deberá evitar medicinas y suplementos vitamínicos, a menos que su médico le recomiende específicamente que los utilice durante el embarazo. Esta recomendación no se refiere exclusivamente a las medicinas con receta médica sino a cualquier medicina que se pueda adquirir en una farmacia, como la aspirina, las medicinas para el resfriado o antihistamínicos. Hasta las vitaminas pueden resultar perjudiciales si se consumen en exceso (Por ejemplo, se ha comprobado que el consumo excesivo de vitamina A provoca malformaciones congénitas). Antes de tomar alguna medicina o suplemento vitamínico durante el embarazo, consúltelo con su médico.

También debe limitar el consumo de cafeína durante el embarazo. Aunque no se ha demostrado que el consumo de las dosis habituales de cafeína se asocie a efectos adversos, su consumo suele provocar que nos sintamos más alertas e irritables, lo que puede hacerle las cosas más difíciles en un momento en que necesita precisamente descanso y relajación.

Otra de las causas de malformaciones congénitas son las enfermedades contraídas por la madre durante el embarazo. Algunas de las enfermedades más peligrosas de las que usted se debería proteger son:

La rubéola, o sarampión alemán, que puede provocar retraso mental, malformaciones cardíacas, cataratas y sordera. Afortunadamente, hoy en día esta enfermedad se puede prevenir mediante vacunación, pero no debe ponerse la vacuna de la rubéola cuando esté embarazada.

La mayoría de las mujeres adultas son inmunes a la rubéola porque tuvieron la enfermedad de pequeñas o fueron vacunadas en su momento. Si usted no está segura de si ya tuvo la enfermedad o se vacunó en su momento, pídale a su obstetra que le solicite un análisis de sangre. En el caso improbable de que el análisis indique que usted no es inmune a la rubéola, haga todo lo posible por evitar el contacto con niños enfermos, sobre todo durante los tres primeros meses de embarazo. Es recomendable que, después de dar a luz, se vacune contra esta enfermedad para evitar este tipo de inquietud en futuros embarazos.

La varicela es particularmente peligrosa si se contrae justo antes del momento del parto. Si usted no ha tenido está enfermedad, debe evitar a las personas afectadas o que han estado en contacto con alguien que tenga la enfermedad. Si usted no ha tenido la varicela, es recomendable que se vacune antes de quedar embarazada.

La toxoplasmosis es primordialmente un peligro para las personas que tienen gatos. Esta enfermedad es provocada por una infección parasitaria bastante común en los gatos. Al defecar, el animal infectado expulsa una forma del parásito en las heces, y toda persona que entre en contacto con heces infectadas puede contraer la enfermedad.

Si usted tiene gatos en casa, hágales la prueba de la toxoplasmosis antes de quedar embarazada o lo antes posible si ya está embarazada. Puede reducir las probabilidades de que su gato contraiga la infección alimentándolo sólo con productos preparados especialmente para gatos, cuyo proceso de elaboración destruye el parásito que provoca la toxoplasmosis. Además, para reducir el riesgo de que usted se contagie, asegúrese de que sea otra persona la que se encargue de limpiar el cajón de los excrementos del gato. (Los organismos que provocan la toxoplasmosis no pueden infectar a un humano hasta que pasen cuarenta y ocho horas desde la excreción). Si usted no tiene más remedio que encargarse de limpiar el cajón de los excrementos de su gato, asegúrese de lavarse bien las manos después de hacerlo. Evite también consumir carne o pescado crudo o a medio cocinar (como el sushi) y lávese bien las manos después de manipular carnes crudas.

Nuestra posición

El mensaje de la Academia es claro: no fume durante el embarazo. Muchos estudios demuestran que, si una mujer fuma durante el embarazo, es probable que el peso del bebé en el momento del nacimiento y su crecimiento durante el primer año de vida estén por debajo de lo normal. La gama de efectos incuestionables del tabaco va desde una reducción de los movimientos respiratorios durante la vida intrauterina hasta cáncer, trastornos respiratorios y enfermedades cardíacas durante su vida.

Si usted fuma, deje de hacerlo. Si es incapaz de dejarlo, no fume cuando haya niños cerca (sobre todo en interiores o cuando vaya en el auto). Los hijos de fumadores tienen más infecciones respiratorias, como bronquitis o neumonía, y una menor capacidad pulmonar que los hijos de no fumadores. La Academia está a favor de las leyes que prohiben fumar en lugares públicos frecuentados por niños. También apoya el veto a la publicidad de tabaco, el uso de etiquetas más severas en los paquetes de tabaco avisando de los riesgos que implica su consumo y subir los impuestos a los cigarrillos.

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