Bebe y niños

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Cuando la madre trabaja fuera de casa

Hoy en día, más de la mitad de las madres en los Estados Unidos que tienen niños pequeños trabajan fuera de casa, mientras que en los años setenta era sólo el 30 por ciento. Esta situación representa la norma más que la excepción. Las mujeres han ingresado al mercado laboral no sólo para satisfacer el deseo de tener una carrera sino también por motivos estrictamente económicos. Más de la cuarta parte de los niños viven en familias monoparentales, siendo la madre la proveedora del sustento. Un 80% de los esposos de mujeres trabajadoras generan ingresos inferiores a $30,000 al año. Para muchos de los niños de estas familias, la alternativa al hecho de que la madre trabaje fuera de casa es la pobreza.

En algunas familias, la mujer continúa trabajando por no dejar una carrera que lleva años desarrollando. La mayoría de los empresarios no ven con buenos ojos que una madre tome tiempo para criar a sus hijos pequeños. Si estas mujeres dejan de trabajar durante uno o dos años, es probable que pierdan algunos beneficios laborales que habían conseguido o que tengan que dejar pasar ciertas oportunidades de promoción.

Conforme hay más mujeres en el mercado laboral, cada vez son más los niños cuidados por adultos que no son sus padres. A veces los familiares asumen esta responsabilidad, otras veces una persona ajena a la familia hace de niñero de los niños, y otras los padres llevan a los niños a una guardería o jardín infantil. Cuando la madre trabaja fuera de casa, la probabilidad de que un niño vaya a un centro preescolar aumentan por cinco. Es más probable que los infantes y niños pequeños asistan a centros de cuidado si su mamá trabaja fuera de casa. Sin embargo, la mayoría de los niños entre tres y cinco años asisten a estos centros, independiente de si su madre trabaja fuera o no. Esto se debe a que los padres, deseando que sus hijos tengan el mejor comienzo posible en la escuela, los inscriben en estos programas.

Todavía hay gente que piensa que una "buena madre" es la que deja de trabajar para quedarse en casa con sus hijos. Sin embargo, nadie ha podido demostrar científicamente que los niños se perjudiquen por el hecho de que su madre trabaje fuera de casa. Lo que influye sobre el desarrollo de un niño es la cantidad de estrés que hay en la familia, cómo acepta la familia el hecho de que la madre trabaje fuera y la calidad del cuidado que reciba el niño. Un niño que esté emocionalmente equilibrado, al que se le quiera y se le cuide crecerá sin problemas independientemente de que la madre trabaje o no fuera de casa.

Una madre que pueda equilibrar exitosamente tanto su trabajo como su rol de madre, es un excelente modelo para su hijo. Los hijos de estas madres suelen convertirse en adultos independientes, responsables y orientados al logro. En la mayoría de familias en las que la madre trabaja fuera de casa, todos los miembros desempeñan un rol activo en las tareas domésticas. Los niños suelen cuidarse mutuamente y ayudarse de distintas formas. El padre, además de "traer dinero a casa", colabora en las tareas domésticas y en el cuidado de los niños. Esto hace que se sienta más apegado a sus hijos y que apoye emocionalmente más a su esposa. Estas ventajas resultan todavía más evidentes si la madre se siente valorada y apoyada por sus amigos, familiares y compañeros de trabajo.

Cuando la madre no quiere trabajar fuera de casa o su marido no desea que lo haga, pueden surgir problemas. Si la mujer trabaja sólo porque necesita el sueldo, es posible que lo haga en algo que no le gusta. En estos casos, deberá hacer lo posible por no traer la insatisfacción y la frustración a casa, puesto que probablemente afectará a las relaciones familiares. El mensaje que pueden acabar asimilando sus hijos es que trabajar es desagradable y mina, en lugar de elevar la autoestima.

Las relaciones familiares también se pueden afectar si ambos padres quieren trabajar pero sólo uno encuentra trabajo. También pueden haber problemas si hay competitividad o resentimiento entre los padres porque uno gana mucho más dinero que el otro. Este tipo de conflictos pueden perjudicar la relación de pareja y hacer que los niños se sientan amenazados e inseguros. Si ambos padres trabajan fuera, la necesidad de comunicación y apoyo mutuo es todavía mayor.

Incluso cuando no hay este tipo de problemas, una familia en la que ambos padres trabajan debe afrontar una serie de situaciones que no afectan a otras familias. Los padres pueden sentirse tan agobiados por las obligaciones familiares y laborales que es posible que apenas les quede tiempo para llevar una vida social. Ambos padres deberían participar en las tareas domésticas y en el cuidado de los niños, para que ninguno se resienta por el hecho de tener que asumir la mayor parte de las responsabilidades. Los padres suelen faltar al trabajo entre nueve y doce días cada año para cuidar de sus hijos cuando están enfermos llevarlos a citas o cuidarlos o cuando les falle la niñera.

La decisión de una mujer de reincorporase al trabajo después de tener un hijo debe hacerse teniendo en cuenta tanto sus propias necesidades como las de los demás miembros de la familia. Si usted se está planteando la posibilidad de reincorporase al trabajo, no lo haga antes de que su hijo tenga tres o cuatro meses, para que le dé tiempo a establecer el vínculo materno-filial inicial. Tómese su tiempo para prepararse y preparar a los demás miembros de su familia a fin de que su reincorporación sea lo menos traumática y estresante posible. Si es posible, la reincorporación no debe coincidir con ningún otro cambio importante que afecte a la vida familiar, como un traslado, un cambio de colegio, una enfermedad o la muerte de un miembro de la familia. Así mismo, organice con antelación el tema de quién va a quedarse con su hijo y asegúrese de que se trata de una persona de confianza.

Como cualquier madre que trabaja fuera de casa, usted lamentará el hecho de no poder pasar más tiempo con su hijo, sobre todo si todavía es muy pequeño. Puede preocuparle que pueda perderse alguno de los hitos fundamentales de su proceso de desarrollo, como sus primeros pasos o sus primeras palabras. Hasta es posible que esté celosa del tiempo que pasa su hijo a solas con la persona que le cuida. Estos sentimientos son normales, pero debe intentar distinguir entre sus propias necesidades y deseos y las preocupaciones relacionadas con la salud y el bienestar de su hijo.

Los primeros años de la vida de un niño son muy importantes para moldear su personalidad futura, pero esto no significa que la madre sea la única persona que puede influir en este proceso. De hecho, dejar a un niño pequeño a cargo de una persona distinta de su madre tiene ventajéis indudables para el niño. Los niños que pasan tiempo regularmente con personas que no son sus padres suelen ser un poco más independientes. Así mismo, un buen centro de preescolar, que ofrezca un ambiente estimulante, cálido y afectuoso, prepara a los niños, tanto social como intelectualmente, para la experiencia de ir a la escuela.

Todo padre desea que su hijo tenga el mejor principio posible. Lamentablemente, los centros de calidad suelen ser muy caros y escasos. Muchos padres se gastan una gran porción de su salario en ofrecer una atención de calidad a sus hijos y, aún así, siguen sin estar satisfechos. Las familias con escasos recursos económicos no pueden permitirse el lujo de llevar a su hijos a centros de preescolar de calidad y suelen cambiar de niñera o de centro bastante más a menudo que las familias de clase media o alta.

Encontrar un buen centro o una persona preparada para que cuide de su hijo es muy importante. Los criterios de calidad dependerán del tipo de ayuda para cuidar de su hijo que usted prefiera. Aun así, los padres pueden mejorar la calidad de un centro implicándose activamente en él. Usted puede visitar a menudo el centro a donde lleva a su hijo y hablar extensamente con los maestros y monitores. Puede contribuir en la obtención de fondos y donativos, ofrecerse como voluntario o colaborar con el personal del centro para ofrecer a los niños actividades más estimulantes. También puede ayudar el hecho de continuar en casa algunas de las actividades iniciadas en el centro para que el resto de la familia pueda participar en ellas, y, durante los fines de semana, intentar mantener al máximo el horario que sigue su hijo durante el resto de la semana.

El participar activamente en el centro preescolar de su hijo no sólo contribuirá al bienestar de niño sino también a reducir sus sentimientos de culpa o las dudas que pudiera tener sobre el hecho de trabajar fuera de casa. Mantener una buena relación con las personas que cuidan de su hijo así como tener un servicio de cuido de calidad, permitirá que muchas de sus preocupaciones desaparezcan. Así mismo, cuando pueda estar con su hijo, debe aprovechar el tiempo al máximo y dedicarle una atención de calidad para compensar el tiempo que no pueden pasar juntos. Cuanto más participen los padres en los diversos aspectos de la vida de su hijo, aunque no puedan estar físicamente a su lado, más cerca de ellos se sentirán y mejores padres serán.

El estar en buenas manos mientras sus padres trabajan fuera de casa le ayuda a un niño a crecer y fomenta su desarrollo físico, social e intelectual. El pediatra de su hijo desea que el niño crezca y se desarolle en un entorno que a su vez le apoye a usted como persona y como padre. Si desea obtener más información sobre cómo elegir el tipo de ayuda temporal para cuidar de su hijo que más le convenga, pídale al pediatra consejo o algún folleto informativo que trate sobre este asunto.

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