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Crup (Laringotraqueobronquitis aguda) en niños

El crup es una inflamación de la laringe y la tráquea que conlleva un estrechamiento de las vías aéreas, justo debajo de las cuerdas vocales, lo que, aparte de dificultar la respiración, la hace ruidosa.

Existen dos tipos de crup:

Crup espasmódico: asusta más porque suele aparecer de repente a media noche. El niño se acuesta con un resfriado leve y se despierta al cabo de una a tres horas, con graves dificultades para respirar.

También puede tener la voz ronca y una tos muy característica, que suena como el ladrido de un perro o de una foca. Este tipo de crup suele deberse a una infección leve de las vías respiratorias altas o a una alergia.

Crup vírico: está provocado por una infección de origen viral que afecta a la laringe y a la tráquea. Este trastorno suele empezar con un resfriado, que va evolucionando de forma gradual hacia una tos de tipo ladrido. Puesto que las vías respiratorias se inflaman y aumentan las secreciones, la respiración del niño se vuelve ruidosa y dificultosa, trastorno que recibe el nombre de "estridor". Algunos niños desarrollan fiebre tan alta como de 104° Farenheit (40° centígrados), pero la mayoría no presenta tanta fiebre.

El mayor peligro radica en que la tráquea continúe inflamándose, estrechándose cada vez más las vías respiratorias, primero dificultando y después imposibilitando la respiración. Puesto que el niño se cansará mucho debido al esfuerzo que tiene que hacer para respirar, es posible que deje de comer y de beber. También puede estar demasiado agotado para toser, aunque el estridor se oirá cada vez más cuando respire.

El crup puede ocurrir en cualquier momento del año, pero se da más frecuentemente entre los meses de octubre y marzo. Algunos niños pequeños son más vulnerables a este trastorno y lo contraen cada vez que tienen una enfermedad respiratoria. El crup afecta sobre todo a niños de seis meses a tres años de edad. En niños mayores de tres años, al tener una tráquea de mayor tamaño, es menos probable que su inflamación interfiera con el proceso respiratorio.

Tratamiento

Si su hijo se despierta a media noche con síntomas de crup espasmódico, llévelo al baño, cierre la puerta y abra el grifo de la ducha o de la bañera en la posición más caliente posible para que la habitación se llene de vapor. Siéntese con su hijo e inhalen el aire caliente y húmedo de quince a veinte minutos. Esto le ayudará al niño a respirar con más facilidad, aunque seguirá teniendo la tos "de perro" típica del crup.

Durante el resto de la noche y durante las tres o cuatro noches siguientes, coloque un vaporizador o un humidificador en la habitación del niño. A veces, puede haber varios episodios de tos espasmódica, sea en la misma noche o a la siguiente. En tal caso, vuelva a llevar a su hijo al baño y repita el tratamiento a base de vapor. El vapor casi siempre es provechoso, pero, si no parece surtir efecto, lo mejor es sacar al niño al aire libre durante varios minutos. El hecho de inhalar el aire frío y húmedo de la noche lé desentumecerá las vías respiratorias, ayudándole a respirar más libremente.

Si el crup que tiene su hijo es de origen viral, el vapor también le ayudará, pero los resultados no serán tan notorios.

No intente abrir el paso del aire metiéndole a su hijo los dedos en la garganta. La obstrucción se debe a la inflamación de un tejido que está fuera de su alcance. Además, al meterle los dedos en la garganta podría alterar más al niño, entorpeciendo aún más su respiración. Por el mismo motivo, no intente provocarle el vómito. Si llegara a vomitar, aguántele bien la cabeza en una posición baja y después vuélvalo a llevar rápidamente a la habitación llena de vapor.

Con cualquier tipo de crup, llame enseguida al pediatra incluso si ocurre a media noche. Así mismo, fíjese en la respiración de su hijo. Llévelo al servicio de emergencias más cercano inmediatamente si:

  • Emite un sonido sibilante que aumenta de intensidad con cada respiración.
  • No puede hablar por falta de aire.
  • Parece estar esforzándose mucho para conseguir respirar.

Si se trata de crup espasmódico, el pediatra le preguntará si el niño respira mejor después de aplicarle el tratamiento de vapor. Algunos médicos recetan descongestionantes para el crup espasmódico porque consideran que reducen los problemas que surjan en noches posteriores.

Para tratar el crup de origen viral, algunos médicos recetan esferoides para reducir la inflamación de la garganta o para acortar la enfermedad. Aunque su efectividad todavía no está completamente validada, un tratamiento a base de esteroides durante cinco días o menos no tiene por qué hacerle daño al niño.

Los antibióticos no sirven para tratar el crup, puesto que se trata de un trastorno de origen viral o alérgico. Los jarabes contra la tos no sirven puesto que no actúan sobre la laringe o la tráquea, que es donde está localizada la infección. Además, al frenar la tos, pueden impedir que el niño expulse las secreciones provocadas por la infección.

En los casos más graves de crup, que son bastante raros, la dificultad respiratoria no permite que llegue suficiente oxígeno a la sangre. En estos casos, es probable que el médico decida hospitalizar al niño para poderle administrar oxígeno. También lo alimentarán por vía intravenosa y le administrarán las medicinas que necesite mediante un aerosol. A veces, para evitar que la inflamación de la laringe y la tráquea obstruya el paso del aire, le introducirán un tubo por la nariz o por la boca hasta la tráquea. Este tratamiento puede provocar una ronquera temporal en el niño cuando se le retire el tubo, pero generalmente no deja secuelas a largo plazo.

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