Bebe y niños

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Consejos sobre Chupetes

Muchos padres tienen opiniones extremas acerca de los chupetes. Algunos se oponen a su uso, bien por el aspecto que tienen o bien porque no les gusta la idea de "consolar" a un bebé con un objeto. Otros creen —erróneamente— que utilizar un chupete puede ser perjudicial para el  bebé.  Los  chupetes  no  provocan  problemas  médicos  ni psicológicos. Si su hijo quiere seguir chupando después de mamar o de tomar el biberón, un chupete colmará esa necesidad.

La razón de ser de un chupete es satisfacer las necesidades de succión no nutritiva del bebé, no sustituir o retrasar la alimentación. Por lo tanto, ofrézcale el chupete a su hijo sólo después de alimentarlo o entre cada alimentación, cuando esté seguro de que no tiene hambre. Si su hijo tiene hambre y usted le ofrece el chupete a cambio, es posible que se enfade tanto que tenga problemas al momento de alimentarlo. Recuerde: debe darle el chupete a su hijo cuando él lo necesite, no cuando a usted le convenga. Por lo tanto, deje que sea él quien decida cuándo quiere utilizarlo.

A algunos bebés el chupete les ayuda a conciliar el sueño. El problema radica en que suelen despertarse en cuanto se les sale de la boca. Cuando su hijo sea lo suficientemente mayor como para cogerlo y volvérselo a poner en la boca, no habrá ningún problema. Pero, mientras sea muy pequeño, probablemente llorará para que usted venga a ponérselo. En este sentido, los bebés que se chupan los dedos o las manos tienen una ventaja, puesto que sus manos están siempre a su alcance.

A la hora de comprar un chupete, elija uno de una sola pieza (algunos modelos tienen dos piezas) y fijese que sea blando y suave. Debe ser lavable, de tal modo que pueda hervirlo o meterlo en el lavaplatos antes de que lo utilice el bebé. Hasta que su hijo cumpla seis meses, usted debe lavar de ese modo el chupete frecuentemente, para evitar exponerlo a posibles infecciones cuando su sistema inmune todavía está muy inmaduro. A partir de los seis meses, la probabilidad de contraer infecciones se reduce considerablemente, por lo que bastará con que lo lave con agua y jabón y lo enjuague bien.

Existen dos tamaños de chupetes: para bebés de hasta seis meses de edad y para bebés de siete meses en adelante. También encontrará una gran variedad de formas, desde modelos cuadrangulares u "ortodónticos", hasta los modelos estándar que recuerdan la mamadera del biberón. Cuando haya elegido el más adecuado para su hijo, compre varios de reemplazo; los chupetes tienen la extraña tendencia de desaparecer o a caerse al suelo o por la calle en los momentos más inoportunos. Sin embargo, nunca intente solucionar este problema atando el chupete a un cordel y colgándoselo a su hijo alrededor del cuello. Podría interferir con su respiración o, incluso, llegar a estrangularlo. Por motivos de seguridad, tampoco fabrique usted mismo los chupetes de su hijo utilizando mamaderas de antiguos biberones. Algunos bebés han sacado la mamadera de estos chupetes "caseros" y se han ahogado con ellas.

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