Bebe y niños

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Consejos para ser mejores padres

Para darle a su hijo toda la guía y el apoyo que necesita para crecer sano, deberá poner en práctica todas las habilidades que implica la paternidad: amar, guiar, proteger, compartir y servir de modelo o ejemplo. Como ocurre con todas las habilidades, primero hay que adquirirlas y después irlas perfeccionando con la práctica. Algunas le parecerán más fáciles que otras y algunas le parecerán más fáciles o difíciles según el día. Estas variaciones son parte de la educación de un niño y hacen que la paternidad se convierta a veces en un reto. Las siguientes sugerencias le ayudarán a sacar el mejor partido de sus habilidades naturales para que su hijo pueda tener el mejor principio posible.

Disfrute de su hijo como individuo. Acepte que su hijo es único y diferente a los demás y valore sus cualidades especiales. Descubra sus necesidades, sus puntos fuertes, sus puntos flacos, y, sobre todo, su sentido del humor, que empieza a manifestarse desde muy temprano. Déjele que le trasmita la alegría y el placer de jugar. Cuanto más disfrute estando con su hijo y más valore su individualidad, más le ayudará a desarrollar su sentido de confianza, su seguridad y su autoestima. Además, usted gozará más del hecho de ser padre.

Edúquese a sí mismo. Probablemente usted sabe mucho más de lo que cree sobre la paternidad. Ha observado durante años a sus propios padres y a otras familias. Quizás haya cuidado a otros niños. Además, usted cuenta con muchas respuestas instintivas que le ayudarán a ser una buena madre o padre. En otras épocas, ésta es toda la preparación que habría necesitado para criar a su hijo. Sin embargo, la sociedad actual es extremadamente compleja y está en constante proceso de cambio. Para que los padres puedan guiar a su hijo en un mundo tan complejo, es recomendable que cuenten con cierta formación adicional. Hable con el pediatra y con otros padres, y hágales preguntas. Lea sobre cuestiones y problemas que afecten a su familia. Póngase en contacto con las organizaciones religiosas de su localidad, asociaciones de padres y alumnos, guarderías, equipos que impartan seminarios de formación para padres y otros grupos especializados en temas infantiles. Estos grupos suelen funcionar como redes de apoyo para padres responsables e interesados en el cuidado de sus hijos. El hecho de contar con una red de apoyo le ayudará a sentirse más tranquilo y seguro cuando las cosas se pongan difíciles y usted se sienta desorientado y frustrado, algo que hoy en día es bastante habitual.

Cuando busque consejo, seleccione la información adecuada para usted y su hijo. Gran parte de esa información será valiosa, pero no toda. Puesto que cuidar y educar a un niño es algo tan personal, es lógico que haya desacuerdos. No tiene la obligación de creer todo lo que oiga o lea. De hecho, uno de los principales objetivos del proceso de educarse a sí mismo es proteger a su hijo de aquellas recomendaciones que no se ajusten a sus características familiares. Cuanto más sepa, más preparado estará para decidir qué es lo que se adapta mejor a su caso en concreto.

Dé buen ejemplo. Una de las formas que tiene su hijo de demostrarle su amor es imitándole. Ésta es también una de las formas que tiene de aprender a comportarse, a cuidar de sí mismo y a adquirir nuevas destrezas. Desde temprano, su hijo le observará atentamente y ajustará su comportamiento y sus creencias a las suyas. El ejemplo que usted le dé se convertirá en un punto de referencia permanente que modulará sus actitudes y sus acciones durante el resto de su vida.

Darle un buen ejemplo a su hijo significa ser responsable, afectivo y consistente, no sólo con él, sino con todos los miembros de la familia. El modo en que lleve su matrimonio, por ejemplo, le enseñará algunos aspectos sobre los roles masculino y femenino y sobre cómo "se supone" que debe comportarse cuando sea mayor. En su relación de pareja, demuestren abiertamente el afecto que se tienen mutuamente y resérvense tiempo para estar los dos solos. Si su hijo ve que sus padres se comunican abiertamente y que saben cooperar y compartir las responsabilidades domésticas, reproducirá este mismo patrón en sus relaciones futuras.

Dar buen ejemplo también significa saber cuidarse. El deseo por ser unos padres consagrados, pueda hacer que se dediquen tanto a su familia, que se olviden de sus propias necesidades. Esto es un gran error. Su hijo depende de usted para estar sano, tanto física como emocionalmente, y se fija en usted para saber cómo mantenerse sano. Cuidarse a uno mismo es una forma de manifestar la propia autoestima, algo que es de vital importancia tanto para usted como para su hijo. Tomarse un respiro y descansar cuando esté agotada o enferma, podrá enseñarle a su hijo que usted se respeta a sí misma y tiene en cuenta sus propias necesidades. Si reserva tiempo y energía para sus aficiones, le trasmitirá a su hijo el mensaje de que trata de cultivar ciertas habilidades e intereses. A la larga, es probable que su hijo adopte algunos de sus hábitos y aficiones. Por lo tanto, cuanto más sana y feliz se sienta usted, mejor será para ambos.

Demuestre su amor. Dar amor significa mucho más que decir: "te quiero". Su hijo no entenderá lo que significan estas palabras a menos que le trate con amor. Sea espontáneo y afectivo con él. Establezca frecuentemente contacto corporal con él en forma de besos, abrazos, caricias y juegos. Resérvese un rato cada día para hablar, cantar y leer con él. Al prestarle atención y demostrarle abiertamente su afecto, conseguirá que se sienta especial y seguro, lo que sentará las bases de su autoestima.

Comuníquese abierta y sinceramente. Una de las habilidades más importantes que usted debe fomentar en su hijo es la comunicación. La lección empieza cuando su hijo es sólo un bebé que le mira atentamente a los ojos y se tranquiliza al escuchar su voz. El aprendizaje continúa cuando ve y escucha cómo se comunica usted con otros miembros de la familia y, más adelante, cuando usted le ayuda a resolver sus inquietudes, problemas y conflictos. Su hijo necesita de su paciencia, compresión, sinceridad y claridad.

Comunicarse bien en el seno de una familia no siempre es fácil. Resulta especialmente difícil cuando los dos padres están saturados de trabajo o bajo estrés, o cuando alguien está enfadado o deprimido. Evitar que se rompa la comunicación exige compromiso, cooperación entre los miembros de la familia y estar dispuestos a reconocer los problemas cuando surjan. Exprese sus propios sentimientos y anime a su hijo a que se abra del mismo modo. Esté pendiente de aquellos cambios en su comportamiento que puedan sugerir que está triste, asustado, frustrado o preocupado, y demuéstrele que entiende sus sentimientos. Hágale preguntas, escuche sus respuestas y déle sugerencias.

Escúchese también a sí mismo y reflexione sobre lo que le dice a su hijo antes que las palabras salgan de su boca. En pleno enfado o cuando se sienta muy frustrado, es fácil que haga comentarios hirientes y hasta crueles, que en el fondo no quería decir, pero que es probable que su hijo no olvide nunca. Los comentarios tontos o las bromas que para usted carecen de importancia pueden hacerle mucho daño a su hijo. Frases como: "Ven aquí idiota" o "Lo que has dicho es una tontería", o "No me fastidies" hacen que un niño se sienta despreciado y pueden dañar seriamente su autoestima. Si critica constantemente a su hijo o le hace de menos, es muy probable que acabe alejándose de usted. En lugar de acudir a usted en busca de consejo y guía, lo pensará mucho antes de hacerle alguna pregunta y es posible que acabe dejando de confiar en usted. Como cualquier persona, los niños necesitan que les animen a hacer preguntas y a expresar sus opiniones. Cuanto más sensible sea a las necesidades de su hijo, más sincero sea con él y más dispuesto esté a escucharle, menos le costará al niño sincerarse con usted.

Dedíquele tiempo. No puede darle a su hijo todo lo que necesita si sólo lo ve unos minutos al día. Para que su hijo pueda conocerle y sentirse seguro de que usted lo quiere, tiene que pasar mucho tiempo con usted, tanto física como emocionalmente. Esto es posible incluso si usted tiene obligaciones fuera de casa. Si trabaja a jornada completa, puede reservar un rato para estar a solas con su hijo. Lo más importante es que ese tiempo se lo dedique sólo a él, colmando tanto las necesidades del niño como las suyas propias. ¿Qué cantidad de tiempo es la más recomendable? Es imposible saberlo. Una hora de tiempo de calidad significa mucho más que pasarse todo el día en la misma casa pero en habitaciones separadas. Usted puede estar todo el día en casa y, sin embargo, no dedicarle a su hijo la atención individualizada que necesita. Organizar bien su horario y dedicar a su hijo la atención que requiere, es algo que sólo depende de usted.

Una buena posibilidad sería dedicar un período especifico de tiempo al día para estar a solas con su hijo haciendo algo que a él le guste. Trate también de hacer un esfuerzo por incluirlo en todas las actividades familiares: preparar la comida, comer y cosas por el estilo. Aproveche estos momentos de reunión familiar para hablar de los problemas o preocupaciones personales de cada uno y de lo que han hecho o van hacer ese día.

Estimule el crecimiento y el cambio. Cuando su hijo es recién nacido, es difícil imaginar que algún día se convertirá en un niño hecho y derecho, pero su principal obligación como padre consiste en fomentar, guiar y apoyar el crecimiento. Su hijo no sólo depende de usted en lo que se refiere al alimento, la protección y los cuidados físicos que necesita para crecer físicamente, sino que también depende de su guía para llegar a ser un individuo sano y maduro. En lugar de resistirse al cambio, su tarea debe consistir en aceptar y fomentar ese cambio.

Fomentar el crecimiento de su hijo significa tener mucha disciplina, tanto con él como con usted mismo. A medida que su hijo se haga más independiente, necesitará que se le fijen normas y directrices para que sepa a qué atenerse y hasta dónde puede llegar. Es usted quien tiene que darle este marco de referencia, fijando normas apropiadas para cada etapa evolutiva y ajusfándolas a los cambios que vaya percibiendo en su hijo. De este modo, en lugar de frenar el crecimiento, lo estimulará.

La confusión y el conflicto no le ayudan a un niño a madurar. La consistencia sí. Asegúrese de que todas las personas que van a cuidar de su hijo entienden y estén de acuerdo con las normas que debe respetar. Establezca pautas claras para quienes cuidan del niño, para que sepan cómo actuar cuando se porte mal, y vaya reajustando esas pautas, a medida que el niño se haga más responsable.

Otra forma de fomentar el crecimiento de su hijo es enseñarle a adaptarse a los cambios que le rodean. Para ayudarle en este proceso, demuéstrele que usted sabe afrontar los cambios y prepárelo para lo cambios importantes que vayan a tener lugar en la familia. Un nuevo hermanito, la enfermedad de algún miembro de la familia, un cambio de trabajo, problemas con su pareja, una separación, un divorcio, un nuevo matrimonio, desempleo o una enfermedad crónica. Todos estos cambios no sólo le afectarán a usted, sino también a su hijo. Si la familia afronta estos cambios como una unidad en la que todos los miembros se apoyan mutuamente, su hijo se sentirá seguro, aceptará el cambio y se adaptará a él. Si usted es abierto y sincero con él, le ayudará a afrontar este tipo de retos y a crecer con ellos.

Reduzca la frustración y propicie el éxito. Una de las formas que tiene su hijo de desarrollar su autoestima es a través del éxito. El proceso empieza en la cuna, con sus primeras tentativas de comunicación y de control de su cuerpo. Si alcanza estas metas y recibe la aprobación de sus padres, enseguida empezará a sentirse bien consigo mismo y deseoso de asumir nuevos retos. Si por el contrario, no se le permite alcanzar esas metas o se ignoran sus esfuerzos, puede sentirse desalentado, darse por vencido, aislarse, enfadarse y sentirse cada vez más frustrado.

Como padre, debe intentar exponer a su hijo a retos que le ayuden a descubrir sus habilidades y a tener éxito, y simultáneamente evitar que tenga que enfrentarse a tareas u obstáculos que lo lleven a la frustración y al fracaso. Esto no significa que usted tenga que hacer las cosas por el o ella ni que tenga que protegerlo de retos que tenga que asumir. El éxito tiene muy poco valor si no implica cierta esfuerzo. De todos modos, permitir que un niño sufra demasiadas frustraciones ante retos que están muy por encima de lo que está preparado para asumir, es contraproducente, y sólo permite crear y perpetuar una autoimagen negativa. La clave está en moderar los retos de tal modo que estén dentro de las posibilidades de su hijo, al tiempo que le pide que dé un poco más de sí mismo. Por ejemplo, tenga juguetes apropiados para la edad del niño: ni demasiado sencillos ni demasiado complicados. Intente buscar un grupo de compañeros de juego para su hijo, algunos más pequeños y otros mayores. A medida que vaya madurando, pídale a su hijo que le ayude cada vez más en los quehaceres domésticos, pero sea realista y no espere cosas que están muy por encima de sus posibilidades.

Cuando se tiene un hijo, es fácil dejarse llevar por los deseos y sueños. Es natural que quiera que su hijo reciba la mejor educación, todas las oportunidades posibles, y que, a la larga, tenga una buena carrera y éxito en la vida. Pero tenga cuidado de no confundir sus propios deseos y elecciones con las de su hijo. En la sociedad altamente competitiva de hoy, a muchos niños se les presiona demasiado para que estén "bien preparados". Algunas guarderías incluso fijan requisitos de ingreso. En algunas profesiones y deportes se descarta a toda persona que haya empezado a entrenar más tarde de los 10 años. En esta atmósfera, es lógico que los programas que prometen convertir a "los bebés normales" en "superbebés" ganen adeptos. Muchos padres bien intencionados se obsesionan con que sus hijos empiecen con buen pie la carrera del éxito en la vida. Lamentablemente, este enfoque muy pocas veces beneficia a los niños.

Los niños que se ven presionados a hacer las cosas pronto, a largo plazo no aprenden más ni adquieren mejores destrezas. Al contrario, las presiones psicológicas y emocionales resultan a veces totalmente contraproducentes y provocan problemas de aprendizaje o de comportamiento. Si un niño tiene talentos especiales, es posible que pueda asumir todo un arsenal de aprendizajes precoces y desarrollarse con normalidad, pero la mayoría de estos niños necesitan menos presión en lugar de más. Si sus padres les exigen demasiado, pueden sentirse agobiados y sufrir de ansiedad. Si no son capaces de vivir a la altura de las expectativas de sus padres, pueden sentirse fracasados y creer que no merecen su amor.

Su hijo necesita comprensión, seguridad y oportunidades ajustadas a sus capacidades, necesidades y nivel de desarrollo. Esto no lo encontrará en ningún programa de aprendizaje precoz ni garantiza un buen futuro, pero permitirá que su hijo tenga éxito a su modo y dentro de sus posibilidades.

Ofrézcale estrategias para afrontar las cosas. Es inevitable que su hijo sufra decepciones y fracasos. Por eso, necesita aprender formas constructivas de afrontar el enfado, el conflicto y la frustración. Gran parte de las cosas que su hijo ve en el cine y la televisión le enseñan que la violencia es la mejor forma de solucionar los desacuerdos. Cuando se sienta decepcionado o enfadado, explotará o se aislará, dependiendo de cuáles sean sus inclinaciones personales. Es posible que no pueda distinguir entre lo importante y lo insignificante. Necesita su ayuda para organizar y entender los mensajes confusos y contradictorios que le llegan y encontrar formas adecuadas y constructivas de expresar sus sentimientos negativos.

Empiece por demostrarle a su hijo que usted sabe afrontar su propio enfado y tristeza de una forma madura, para que pueda aprender de su ejemplo. Anímelo a que acuda a usted cuando tenga problemas que lo agobian, y ayúdele a entenderlos y a que pueda solucionarlos por su cuenta. Fíjele límites claros para que entienda que la violencia no está permitida, pero, al mismo tiempo, trasmítale que es correcto y completamente normal sentirse triste, enfadado, dolido o frustrado.

Reconozca los problemas y pida ayuda cuando la necesite. Aunque es un gran reto, ser padre puede ser una de las épocas más divertidas y satisfactorias de la vida de una persona. De todos modos, a veces pueden surgir problemas y, en algunas ocasiones, usted no sabrá resolverlos por sí solo. No hay ningún motivo para sentirse culpable o avergonzado por ello. Las familias sanas aceptan este hecho y afrontan los problemas directa y abiertamente. También saben identificar las señales de alarma y pedir ayuda cuando la necesitan.

A veces, es suficiente con hablar con un buen amigo. Si tiene la suerte de que sus padres o familiares vivan cerca, podrá contar con su apoyo. Si no, puede sentirse aislado, a menos que sepa crear su propia red de apoyo, integrada por vecinos, amigos y otros padres. Una forma de crear este tipo de redes es afiliarse a una de las clases para padres y bebés que ofrecen organizaciones como el YMCA o centros comunitarios. Los demás padres pueden brindarle apoyo y consejos. No dude en acudir a ellos cuando lo necesite.

En algunas ocasiones, es posible que necesite ayuda profesional para afrontar una crisis o un problema específico. Su médico de cabecera y su pediatra son fuentes de información muy valiosas, a las que puede acudir en busca de consejo o para que remitan su caso a otros profesionales de la salud, como, por ejemplo, un terapeuta familiar o de pareja. No dude en comentar sus problemas familiares con el pediatra. Si no se resuelven adecuadamente, muchos de estos problemas pueden acabar, repercutiendo negativamente sobre la salud de su familia. Su pediatra debe conocer estos problemas y le interesa ayudarle a resolverlos.

El viaje con su hijo está a punto de empezar. Será una etapa maravillosa, con sus altas y sus bajas, con momentos de gran alegría y otros de tristeza y frustración. En los capítulos que vienen a continuación le proporcionaremos una serie de conocimientos para que las responsabilidades que implica la paternidad le resulten más llevaderas y esperamos que también mucho más divertidas.

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