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Cojera en niños

Un niño puede cojear por motivos tan simples como el hecho de llevar una piedra dentro del zapato, tener una ampolla en el pie o un tirón muscular. Pero la cojera también puede ser el síntoma de un problema más grave, como un hueso roto o una infección, por lo que se debe examinar con sumo cuidado para asegurarse de que no obedece a ningún problema importante.

Algunos niños cojean desde que empiezan a dar sus primeros pasos. Entre las causas de la cojera precoz cabe señalar las lesiones neurológicas (por ejemplo, parálisis cerebral). Estas cojeras se deben evaluar lo antes posible, puesto que, cuanto más se posponga el tratamiento, más difícil será corregirlas.

Cuando un niño ya ha aprendido andar correctamente, el hecho de que de repente empiece a cojear se puede deber a:

  • Una fractura leve.
  • Una lesión o una inflamación de cadera (sinovitis).
  • Una luxación congénita de cadera no diagnosticada previamente.
  • Infección en un hueso o en una articulación.

Los niños de uno a tres años pueden sufrir fracturas debido a percances corrientes como, por ejemplo, resbalarse en un suelo recién encerado o saltar desde un escalón o un columpio. A veces, el niño sabrá explicar cómo ocurrió la lesión, pero los niños hacen tantas cosas al cabo del día que tal vez no recuerden qué fue exactamente lo que ocurrió. Es posible que la niñera o un hermano mayor resuelva el misterio.

Los problemas de cadera que provocan cojera a esta edad suelen obedecer a infecciones virales que afectan a la articulación y deben ser evaluados por un pediatra. Cuando un niño tiene una infección en una articulación, lo más probable es que tenga fiebre, así como la articulación inflamada y enrojecida. Si la infección afecta a la articulación de la cadera, el niño tendrá la pierna flexionada a ese nivel, estará muy irritable y se resistirá a mover la cadera y la pierna en cualquier dirección.

A veces los bebés nacen con la cadera luxada, lo que en contadas ocasiones puede pasar desapercibido hasta que el niño empiece a andar. Puesto que tendrá una pierna más larga que la otra, el niño tendrá una cojera evidente y persistente.

Tratamiento

Si usted sabe que la cojera de su hijo se debe a una lesión de poca importancia, como una ampolla, un corte, una astilla o una torcedura leve, basta con que usted mismo lo trate según el caso. Sin embargo, la mayoría de las cojeras provocadas por otras causas deberán ser evaluadas y tratadas por el pediatra.

Si su hijo está empezando a dar sus primeros pasos y cojea, el pediatra debe verlo lo antes posible. Si un niño de más edad que andaba correctamente empieza a cojear, puede posponer la llamada veinticuatro horas, puesto que muchos de estos problemas desaparecen de la noche a la mañana.

Para emitir un diagnóstico, es posible que sea preciso hacerle al niño varias radiografías, bien sea de la cadera o de la pierna entera. Esto es especialmente conveniente si se sospecha que el niño tiene una luxación congénita de cadera. Si hay infección, se iniciará inmediatamente un tratamiento con antibióticos. (Esto implicará hospitalizar al niño, si la infección afecta al hueso o a la articulación). Si el niño tiene un hueso roto o luxado, se lo inmovilizarán o le pondrán un yeso, probablemente después de consultar a un ortopeda pediátrico. Si se comprueba que el niño tiene una luxación congénita de cadera, se referirá el caso inmediatamente al ortopeda, ya que el tratamiento adecuado, que puede implicar una inmovilización especial o la colocación de un corrector, no debe posponerse.

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