Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños

Anuncios

Cómo tomar la temperatura rectal

Muy pocos bebés pasan por infancia sin tener fiebre, lo que suele significar que hay una infección en alguna parte del cuerpo. La fiebre indica que el sistema inmune está luchando activamente contra virus o bacterias, por lo tanto —en este sentido— es algo positivo, puesto que significa que el cuerpo está protegiéndose a sí mismo. Pero, si la temperatura corporal aumenta demasiado y muy rápido (por encima de los 104° Farenheit, o los 40° centígrados aumentando más de varios grados por hora), es posible que se presenten convulsiones.

Un lactante o un niño pequeño no puede aguantar un termómetro en su boca al tomarle la temperatura oral, y las "tiras para la fiebre" que se colocan en la frente no son lo suficientemente precisas. La mejor forma de tomarle la temperatura a un bebé o niño pequeño es colocándole el termómetro en el recto. En cuanto sepa cómo se hace, le parecerá bastante sencillo; pero es mejor que aprenda el procedimiento con antelación para que no se ponga nerviosa la primera vez que su hijo se enferme.

El equipo básico de su bebé debe incluir por lo menos un termómetro rectal, con un bulbo corto y redondeado. "Dos es mejor que uno", ya que los termómetros se rompen. Tenga cuidado: es muy fácil romper un termómetro golpeándolo contra el lavamanos al agitarlo para bajar la temperatura antes de usarlo, o que se le caiga mientras hace juegos malabares con el bebé en brazos.

Saber leer un termómetro requiere cierta práctica y es bueno que aprenda a hacerlo antes de que se encuentre en plena crisis. El truco está en coger el termómetro entre el pulgar y el índice (por el extremo opuesto al del bulbo) y moverlo lentamente hacia adelante y hacia atrás hasta que vea la columna de mercurio. La temperatura será la que marque el final de la columna. Los termómetros digitales son más fáciles de leer, pero también son más costosos.

El procedimiento para tomar la temperatura rectal con un termómetro de vidrio es el siguiente:

  1. Agite el termómetro hasta que marque menos de 96°F (35°C). Para ello, cójalo fuertemente con los dedos por el extremo opuesto al del bulbo y agite la muñeca (lejos de cualquier saliente u objeto).
  2. Limpie el bulbo con alcohol o con agua y jabón y enjuagúelo con agua.
  3. Ponga un poco de lubricante, por ejemplo, vaselina, en el extremo del bulbo.
  4. Coloque al bebé boca abajo sobre una superficie firme. Si se trata de un lactante de pocos meses, puede ponérselo en el regazo, pero si es de mayor tamaño o muy escurridizo, el cambiador o hasta el suelo serán una opción más segura.
  5. Con la palma de una mano presione con firmeza sobre la parte inferior de la espalda del bebé, justo encima de las nalgas. Si el niño intenta darse la vuelta, aumente la presión para que no se mueva.
  6. Con la otra mano introduzca el termómetro por el extremo lubricado de Vi a 1 pulgada en la abertura anal. Sostenga el termómetro con los dedos índice y medio, mientras su mano permanece ahuecada sobre las nalgas del niño. Manténgalo así durante dos minutos y después retírelo y lea lo que marca.
  7. Si la temperatura rectal supera los 100°F (38°C), es probable que el niño tenga fiebre. Si cree que la temperatura puede haber subido porque su hijo ha estado físicamente muy activo o demasiado abrigado, repita la toma de temperatura en 30 minutos.

La temperatura rectal se puede tomar en niños de todas las edades, pero, a partir de los cuatro o cinco años, probablemente su hijo cooperará lo suficiente como para que se la pueda tomar oralmente, lo que implica colocarle el termómetro debajo de la lengua durante unos dos minutos.

Anuncios
Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños