Bebe y niños

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Cómo se comporta un recién nacido

Mientras descansa en sus brazos o bien en la cuna al lado de su cama, su hijo parece un bultito bien abrigado. Como cuando estaba dentro de su vientre, estará acurrucado, con los brazos y las piernas replegados y los dedos apretados, aunque usted debería poder enderezarlos suavemente con las manos. Sus pies estarán doblados hacia adentro. Tardará varias semanas en abandonar esta postura fetal. Y tendrá que esperar todavía más para poder escuchar los típicos gorjeos y balbuceos que solemos identificar con los bebés. Sin embargo, desde el principio, su hijo será muy ruidoso. Aparte de llorar cuando algo vaya mal, tendrá una amplia gama de gruñiditos, gemidos, grititos, estornudos e hipos. (¡Quizás ya pudo "sentir" sus hipos en su propia carne durante el embarazo!) La mayoría de estos sonidos, igual que sus movimientos repentinos, son reacciones ante los cambios y perturbaciones de su entorno; por ejemplo, un sonido chirriante o un fuerte olor pueden sobresaltarlo o hacerle llorar.

Estas reacciones y otras más sutiles son una muestra de lo bien que funcionan los sentidos de su hijo al nacer. Después de pasar tanto tiempo dentro de su vientre, enseguida reconocerá la voz de su madre (y es posible que también reconozca la de su padre). Si pone música suave, es posible que, al escucharla, se tranquilice o se mueva suavemente.

Los recién nacidos son capaces de distinguir entre la leche humana y cualquier otro líquido, usando sus sentidos de olfato y gusto. Al nacer con una clara preferencia por los sabores dulces, su hijo preferirá el agua azucarada al agua sola y arrugará la nariz ante sabores ácidos o amargos.

Su hijo verá mejor a distancias comprendidas entre las 8 y las 12 pulgadas, lo que significa que podrá ver su cara bien cuando lo cargue y lo alimente. Pero cuando usted se aleje más, los ojos de su hijo se desplazarán sin rumbo fijo, pudiendo dar la impresión de que tiene estrabismo. No debe preocuparse. A medida que vayan madurando sus músculos oculares y mejorando su vista, aprenderá a enfocar los dos ojos en el mismo punto a la vez. Esto suele ocurrir entre el segundo y el tercer mes.

Aunque su hijo nacerá con la capacidad de distinguir entre la luz y la oscuridad, aún no verá toda la gama de colores completa. Por lo tanto, un diseño de fuertes contrastes, por ejemplo, entre blanco y negro o entre un rojo intenso y un amarillo pálido, le llamará mucho la atención, pero apenas se fijará en otro que contenga colores poco contrastantes.

Probablemente el sentido más importante para un recién nacido es el tacto. Después de pasar tanto tiempo sumergido en el fluido cálido que llenaba el vientre de su madre, su piel quedará expuesta a toda clase de sensaciones nuevas, algunas desagradables, otras maravillosamente reconfortantes. Aunque puede sobresaltarse ante una corriente repentina de aire frío, le encantará la sensación de una cobija suave y sentir el calor de los brazos de su madre alrededor del cuerpo. El sentirse en sus brazos es tan agradable para su hijo como lo es para usted. Al hacerlo, le trasmite sensaciones de seguridad, comodidad y amor. Las investigaciones muestran que cargar a un bebé estimula su crecimiento y su desarrollo.

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