Bebe y niños

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Aspecto físico y crecimiento del niño de los dos a los tres años

Aunque el crecimiento de su hijo o hija se hará más lento durante el segundo y el tercer año, seguirá experimentando una importante transformación física de bebé a niño. El cambio más espectacular será el de sus proporciones corporales. Cuando era un lactante, su cabeza era relativamente grande y sus brazos y piernas cortos. Pero ahora el crecimiento de la cabeza de su hijo se hará mas lento, pasando de crecer 3/4 de pulgada (2 cm) durante el segundo año, a sólo 1 1/4 pulgada (2 a 3 cm) en los próximos diez años. Al mismo tiempo, aumentará de estatura, sobre todo debido a que sus piernas, y, en menor medida su tronco, crecerán más deprisa. Con estos cambios en su ritmo de crecimiento, el tronco y las piernas de su hijo parecerán mucho más proporcionados. Si mide la "talla sentado" de su hijo, podrá tener una noción de los cambios en la proporción de su cuerpo.

La "talla sentado" es la distancia que hay entre la parte superior de la cabeza de una persona y la superficie en que está sentada. En un recién nacido, representa el 70 por ciento de la longitud total del cuerpo, sobre todo por el tamaño desproporcionadamente grande de su cabeza. Pero, alrededor de los dos años, la talla sentado disminuye hasta representar aproximadamente el 60 por ciento de la estatura total, disminuyendo al 57 por ciento hacia los tres años, y al 52 por ciento hacia los trece o catorce años.

La grasa que tenía su hijo de bebé, responsable de su aspecto regordete, irá desapareciendo gradualmente durante los años pre-escolares. Su hijo pasará de tener un 22 por ciento de grasa corporal con un año de edad, a un porcentaje que oscilará entre el 12 y el 16 por ciento cuando cumpla cinco años. También comprobará que sus brazos y piernas se hacen más esbeltos y su cara menos redonda. Y hasta las almohadillas de grasa que le recubrían los arcos de los pies y que daban la impresión de que tenía los pies planos, desaparecerán.

Su postura también cambiará durante este período. Su aspecto rechoncho e infantil se debía en parte a su postura, sobre todo a su prominente abdomen y a la curvatura hacia dentro de la espalda inferior. Pero, conforme vaya aumentando su tono muscular y vaya adquiriendo una postura más erecta, parecerá más esbelto y fuerte.

Su hijo seguirá creciendo constantemente, aunque a un ritmo más lento. Durante esta etapa, los niños crecen un promedio de 2 1/2 pulgadas (6 cm) cada año y ganan unas 4 libras (2 kg). Represente la estatura y el peso de su hijo en las gráficas de crecimiento para comparar su tasa de crecimiento con el promedio de su grupo de edad. Si usted percibe un retraso muy pronunciado en el patrón de crecimiento de su hijo, coménteselo al pediatra. Probablemente le dirá que no debe preocuparse demasiado, puesto que algunos niños completamente sanos no crecen tan deprisa como sus compañeros durante el segundo y el tercer año. Por lo común la tasa de crecimiento de estos niños se normaliza hacia el tercer año, aunque es posible que no alcancen la estatura correspondiente a su edad sino hasta la adolescencia. Así mismo, debido a que la tasa de crecimiento se hace más lenta, estos niños suelen entrar a la pubertad más tarde. Aunque es posible que tengan "el estirón" de la adolescencia algo más tarde de lo habitual, la mayoría de estos niños acaban teniendo una estatura normal cuando se hacen adultos.

En casos menos frecuentes el estancamiento en el crecimiento durante la primera infancia y la etapa preescolar puede ser el síntoma de un problema de salud crónico, como una enfermedad renal o hepática o una infección recurrente. En raras ocasiones este retraso del proceso de crecimiento se debe a problemas hormonales o a complicaciones gastrointestinales debidas a enfermedades crónicas. El pediatra tendrá en cuenta todo esto cuando examine a su hijo.

Recuerde que a partir de los dos años los niños de la misma edad empiezan a presentar mayores diferencias en cuanto a estatura y peso, por lo que no tiene ningún sentido comparar las medidas de su hijo con las de otros niños de la misma edad. Mientras mantenga su ritmo individual de crecimiento, no hay por qué preocuparse.

No se sorprenda si su hijo come menos de lo que cree que debería comer. A esta edad, los niños no necesitan consumir tantas calorías porque están creciendo más lentamente. A pesar de que coma menos, su hijo puede ester bien alimentado si le ofrece una variedad de alimentos saludables.

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