Bebe y niños

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Aprender a usar el inodoro

Cuando su hijo o hija cumpla dos años, probablemente usted estará ansioso por enseñarle a usar el inodoro. La presión por alcanzar esta meta puede ser particularmente fuerte si usted quiere llevar a su hijo a un jardín infantil o a una guardería que no recibe niños con pañales. De todos modos, debe tener en cuenta que si lo presiona antes de que él esté preparado, puede alargar innecesariamente el proceso. Las investigaciones médicas indican que muchos de los niños a los que se les intenta enseñar a usar el inodoro antes de que cumplan dieciocho meses no consiguen dominar completamente la cuestión hasta que tienen cuatro años. Sin embargo, la mayoría de los que empiezan a aprender alrededor de los dos años usan el inodoro sin problemas alrededor de su tercer cumpleaños.

Es probable que los intentos de enseñar a su hijo a usar el inodoro no tengan éxito hasta que supere el negativismo y la resistencia propios de esto edad. Es necesario que sea él quien quiera dar ese gran paso. Su hijo estará listo para el "entrenamiento" cuando parezca deseoso de complacerle a usted y de imitarle y, al mismo tiempo, de ser más independiente. La mayoría de niños llegan a este punto entre los dieciocho y los veinticuatro meses, pero también puede ocurrir un poco más tarde.

En cuanto su hijo esté preparado para iniciar el proceso de aprendizaje, las cosas marcharán bien siempre y cuando usted mantenga una actitud relajada y paciente. Elógielo por sus logros y no se le ocurra mencionar los errores que cometa. El castigarlo o hacerlo sentir mal cuando tenga un "percance", sólo conseguirá añadir un estrés innecesario al proceso, lo que dificultará el avance.

¿Cómo debería empezar la enseñanza? La mejor forma es dejarle que vea cómo utilizan el inodoro otros miembros de la familia de su mismo sexo (Observar a personas del otro sexo simplemente podría confundirle). La primera meta debería ser enseñarle a evacuar en el inodoro. Tenga en cuenta que cuando se evacúa, muchas veces se orina, por lo que al principio a su hijo le costará separar ambas cosas. Sin embargo, en cuanto aprenden a evacuar, muchos niños (sobre todo las niñas) enseguida aprenden a orinar en el inodoro. Los niños suelen aprender a orinar sentados y luego pasan a hacerlo de pie, sobre todo cuando comprueban que es así como lo hacen los "niños mayores".

El primer paso del entrenamiento consiste en adquirir una sillita-orinal y colocarla ya sea en la habitación del niño o en el baño más cercano. A continuación, haga lo siguiente:

  1. Durante las primeras semanas, deje que su hijo se siente en el orinal completamente vestido mientras usted le explica qué es, para qué sirve y como se utiliza.
  2. En cuanto se sienta cómodo, deje que pruebe a sentarse sin llevar puestos los pañales. Enséñele cómo mantener los pies firmemente apoyados en el suelo, pues esto será importante cuando tenga que evacuar. Haga que el orinal sea parte de su rutina cotidiana y que gradualmente lo utilice para sentarse varias veces al día.
  3. Cuando se haya habituado a esta rutina, intente quitarle los pañales mientras está sentado en la sillita-orinal, dejando que el contenido del pañal caiga dentro del orinal para que compruebe cuál es su verdadera función.
  4. En cuánto su hijo comprenda en qué consiste el proceso, probablemente le interesará más utilizar el orinal correctamente. Para animarlo a que lo haga, déjele jugar cerca de la sillita-orinal sin llevar puestos los pañales para que así la pueda utilizar cuando lo necesite. Al principio se olvidará y tendrá algunos "percances", pero no le demuestre su decepción. En lugar de ello, espere a que utilice el orinal correctamente y recompénsele mostrando su entusiasmo y elogiándolo.
  5. Cuando empiece a utilizar el orinal con regularidad, substituya durante el día los pañales corrientes por unos pantaloncitos de entrenamiento. En este punto, la mayoría de los varoncitos aprenden rápidamente a orinar en el inodoro imitando a sus padres o a sus hermanos mayores. Es posible que tanto los niños como las niñas aprendan directamente a utilizar el inodoro si se coloca un asiento reductor sobre la tapa.

Como pasa con la mayoría de los niños, su hijo probablemente tardará más tiempo en controlar los esfínteres mientras duerme. De todos modos, trate de animarlo a usar el inodoro también por la noche o antes de hacer la siesta, e insistir todavía más si ya ha empezado a utilizar el inodoro regularmente durante el día. El mejor enfoque consiste en instar a su hijo a que use el orinal justo antes de acostarse y en cuanto se despierte. También es conveniente ponerle pantaloncitos de entrenamiento en vez de pañales corrientes durante la siesta o por la noche. Sin duda su hijo tendrá más de un percance, pero si coloca un plástico debajo de la sábana que cubre al colchón, las consecuencias serán menores. Dígale a su hijo que todos los niños tienen este tipo de accidentes y elogíelo cada vez que haga la siesta o duerma una noche entera sin mojar la cama. Dígale también que, si se despierta por la noche y necesita usar el inodoro, puede o hacerlo él solo o llamarle a usted para que le ayude.

Su meta debe ser convertir este proceso en lo más positivo, natural y relajado posible para que su hijo no tenga miedo de usar el inodoro por su cuenta. Si su hijo sigue orinándose consistentemente por las noches o a la hora de la siesta un año después de haber aprendido a usar el inodoro, coménteselo al pediatra.

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