Bebe y niños

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Amamantar por primera vez

Si usted tuvo un parto vaginal rutinario y tanto usted como su hijo están despiertos y activados, debería darle el pecho en cuanto nazca. Si el parto se complica o su hijo tiene que recibir atención médica inmediata, probablemente deberá esperar varias horas. Si le puede dar el pecho a su hijo durante el primero o segundo día, es muy posible que no tenga dificultades físicas para amamantarlo. Pero, si la lactancia tiene que posponerse más tiempo, el personal de enfermería le ayudará a sacarse leche, bien manualmente o bien utilizando un extractor de leche.

Si puede amamantar a su hijo inmediatamente después del parto, probablemente se sentirá más cómoda si lo hace estirada sobre un costado, con el bebé estirado de cara a usted y colocado delante de su seno. Si prefiere sentarse, utilice almohadas para apoyar los brazos y coja al bebé a la altura del pecho, asegurándose de que todo su cuerpo, no sólo su cabeza, está orientado hacia usted. Después de un parto por cesárea, la postura más cómoda para amamantar al bebé es probablemente cogiéndolo de lado, la denominada "posición de rugby". Mientras usted está sentada, coloque un brazo, doblado, debajo del bebé, y aguante y dirija su cabeza hacia el pecho con la otra mano. De este modo, el peso del bebé no reposará sobre su abdomen y, al mismo tiempo, el bebé estará delante de su seno para poder agarrarlo bien.

Si acaricia el labio inferior o la mejilla del recién nacido con el pezón, él abrirá instintivamente la boca de par en par, se agarrará al seno y empezará a succionar. Su hijo ha estado practicando este movimiento durante cierto tiempo, chupándose la mano, y quizás hasta el pie, mientras estaba dentro de su útero. (De hecho, algunos bebés nacen con ampollas en los dedos provocadas por estas succiones prenatales).

Apenas tendrá que estimularlo para que empiece a mamar, pero es posible que tenga que dirigirlo para que agarre correctamente la areola. Usted puede cogerse el seno colocando el pulgar por encima de la areola y los demás dedos y la palma de la mano por debajo de la misma y después puede presionar ligeramente el seno y dirigirlo hacia la boca del bebé. Es importante mantener los dedos por debajo de la areola y asegurarse de que el pezón está orientado hacia delante o ligeramente hacia abajo para evitar que roce el paladar del bebé. Sea cuál sea la técnica que utilice, es importante que sus dedos no tapen la areola para que el bebé pueda agarrarse a ella. Asegúrese de que sus dedos no están a menos de dos pulgados de la base del pezón.

Deje que el bebé mame de un seno todo el tiempo que quiera y, después, póngaselo en el otro seno hasta que deje de mamar. La eyección de la leche, las contracciones uterinas, los ruiditos que el bebé hace al tragar y el hecho de que después de mamar se quede dormido, son todos signos de que la lactancia está yendo bien. Probablemente las primeras veces que dé el pecho a su hijo, la leche tardará dos o tres minutos en salir. Pero, en cuestión de una semana, su hijo habrá consumido todo el calostro, la salida de la leche tendrá lugar mucho más rápidamente y usted producirá cada vez más leche.

Si no está segura de si le ha bajado la leche, sólo tiene que observar a su hijo. Al principio de cada toma, debería tragar después de succionar varias veces. Al cabo de entre cinco y diez minutos, puede cambiar a la denominada "succión no nutritiva"—una forma más relajada de mamar, que proporciona bienestar emocional en lugar de alimento. Otra forma de comprobar si le ha bajado la leche es descubrirse el seno que le queda libre mientras su hijo está mamando del otro y ver si, mientras succiona, sale calostro o leche por ese pezón. También puede introducir un dedo por la comisura de la boca del bebé, interrumpiendo la succión, para comprobar si está saliendo líquido por el pezón.

Cuanto más relajada y segura se sienta, más rápido le fluirá la leche. La primera vez que amamante a su hijo en el hospital puede parecerle bastante complicado, debido a la excitación o, quizás, a las dudas sobre lo que debe hacer. Dar el pecho no debería causar dolor persistente en el pezón, la areola o los senos. Si experimenta dolor más allá de los momentos iniciales de las primeras tomas, pídale consejo al personal de enfermería, la consultora de lactancia o el médico para que evalúen la técnica y sugieran cambios. No dude en pedir ayuda al personal del hospital puesto que éste tiene mucha experiencia en el tema de la lactancia.

Una vez en casa, pruebe las siguientes sugerencias para estimular la producción de leche:

  • Siéntese en una silla cómoda y en la que pueda apoyar brazos y espalda (Muchas madres recomiendan utilizar mecedoras).
  • Asegúrese de que el bebé está bien colocado de frente al seno y de cara a él y de que está succionando correctamente, no mordiendo
  • Escuche música relajante y tome a sorbos alguna bebida nutritiva mientras amamanta al niño.
  • No fume, beba alcohol, ni consuma ninguna droga ilegal, puesto que todos estos productos contienen sustancias que pueden interferir la salida de la leche, alterar su composición y ser perjudiciales para el bebé. Informe a su obstetra o a su pediatra de cualquier medicina, ya sea recetada o no, que esté tomando.
  • Si en su casa hay mucho ajetreo, busque un rincón apartado y tranquilo donde nadie la pueda interrumpir mientras amamanta a su hijo.

Si la leche sigue sin bajarle después de probar todas estas sugerencia, pídale consejo al pediatra. Si sigue teniendo problemas, sugiérale que la remita a un experto en lactancia.

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