Bebe y niños

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Alimentación y nutrición del niño de tres a cinco años

Es importante que su hijo o hija tenga una actitud sana ante la comida. Lo ideal sería que a esta edad ya hubiera dejado de utilizar el hecho de comer o de no comer como una forma de desafío, y que no confundiera la comida con el amor o el afecto. Generalmente, aunque no siempre, los niños de esta edad comen como respuesta natural ante la sensación de hambre y las comidas son para ellos una experiencia social gratificante.

A esta edad, su hijo también ya debe ser una buena compañía a la hora de las comidas y estar preparado para adquirir buenos modales. A partir de los cuatro años, aproximadamente, dejará de coger el tenedor y la cuchara cerrando el puño, y pasará a hacerlo como los adultos. Con la instrucción adecuada, también podrá aprender a usar el cuchillo. A partir de este momento, podrá enseñarle otros modales, como no hablar con la boca llena, limpiarse con la servilleta y no coger nada del plato de otra persona. Aunque es importante explicarle estas normas, es mucho más importante darle buen ejemplo, puesto que un niño se comporta tal y como ve que se comporta el resto de la familia. También adquirirá más fácilmente buenos modales si en su casa hay la costumbre de comer en familia. Por lo tanto, convierta por lo menos una comida diaria en un momento de reunión familiar, y pídale a su hijo que le eche una mano, sea poniendo la mesa o ayudándole a preparar algún plato.

Independientemente de que a su hijo o hija le guste comer más o menos, tendrá preferencias específicas por determinados alimentos, y es posible que ellas cambien de un día para otro. Por muy irritante que le parezca el que su hijo desprecie un alimento que le encantaba hace sólo dos días, es mejor que no haga de ello una montaña. Déjele que se coma los demás alimentos que tiene en el plato u ofrézcale alguna otra cosa.

Siempre y cuando elija alimentos que no sean excesivamente dulces, grasos o salados, no se oponga. De todos modos, anímelo a probar alimentos nuevos ofreciéndole pequeñas cantidades, en lugar de insistir para que se coma todo un plato lleno de algo a lo que no está habituado.

Los anuncios de televisión pueden ser un verdadero obstáculo para que su hijo adquiera buenos hábitos alimentarios. Algunas investigaciones han puesto de manifiesto que los niños que ven más de veintidós horas de televisión a la semana tienen mayores probabilidades de acabar siendo obesos. Los niños de esta edad son muy receptivos a los anuncios de caramelos, chocolatinas y cereales azucarados, sobre todo si han estado en otras casas donde se comen tales productos. Para combatir estas "malas influencias", mantenga su casa lo más "limpia" posible. Llene la despensa de productos bajos en sal, azúcar y grasas, y reserve los dulces para ocasiones especiales. Así mismo, controle el tiempo que su hijo pasa frente al televisor y los anuncios que vé. Al final, se acabará acostumbrando a comer alimentos saludables, lo que le hará menos susceptible a caer en la tentación de consumir cosas dulces, saladas o grasosas.

Suplementos dietéticos. Los niños de esta edad que siguen una dieta equilibrada raras veces necesitan tomar suplementos vitamínicos. De todos modos, si su hijo es extremadamente selectivo y se niega a consumir una dieta equilibrada, pregúntele al pediatra si necesita tomar algún complejo vitamínico.

¿Cuánto es suficiente?

A muchos padres les preocupa que sus hijos no estén comiendo lo "suficiente". Aquí tiene unas indicaciones para saber si su hijo come suficiente pero no demasiado.

  1. Ofrézcale cantidades reducidas y déle más sólo si lo pide. He aquí algunas cantidades "a la medida" de un niño de esta edad: 4 a 6 onzas de leche o jugo, 1/2 taza de requesón o yogur, 2 onzas de carne de hamburguesa, 1 tostada, 4 cucharadas de verdura, 1/2 taza de cereal, 2 onzas de pollo, 1 cucharadita de margarina.
  2. No le deje picar demasiadas veces entre comidas, y ofrézcale alimentos sanos en lugar de refrescos, dulces, repostería o alimentos salados o grasosos. Picar entre comidas no sólo quita el apetito para las comidas principales sino que también fomenta la formación de caries. Para minimizar el riesgo de formación de caries y evitar que su hijo consuma demasiadas calorías, ofrézcale cosas nutritivas, tales como: fruta y jugos de frutas, palitos de zanahoria, apio o pepino; yogur, tostadas y galletas de soda, sandwiches pequeños, galletas de avena, panecillos de salvado, queso.
  3. No utilice nunca la comida como una forma de recompensar la buena conducta.
  4. Asegúrese de que su hijo tiene hambre o sed cuando le pida comida o bebida. Si lo que quiere, en el fondo, es su atención, abrácelo, háblele o juegue con él, pero no utilice la comida como un sustituto de la atención.
  5. No le deje comer mientras juega, escucha un cuento o ve la televisión. Si se alimenta de este modo, es fácil que siga comiendo sin darse cuenta a pesar de estar lleno.
  6. Aprenda cuál es la cantidad de calorías que contienen los distintos alimentos y controle la cantidad de calorías que consume su hijo/a en un día promedio. Un niño de entre cuatro y cinco años debería consumir de 900 a 1800 calorías diarias o unas 40 calorías por libra de peso.
  7. Si el patrón de alimentación de su hijo o hija es inconsistente, no se preocupe. Habrá días que comerá todo lo que cae en sus manos y otros en que rechazará todo. Cuando se niegue a comer, es posible que no tenga hambre porque el día anterior estuvo menos activo que de costumbre. También considere la posibilidad de que su hijo esté utilizando la comida como una forma de ejercer control. Sobre todo en los días en que esté muy negativo, se resistirá a cualquier intento de hacerle comer. Cuando ocurra esto, no lo fuerce. Tenga la seguridad de que hasta en los días de mayor negativismo no va a morirse de hambre y, si llegara a perder peso, sería muy poco. De todos modos, si comprueba que su hijo está muy desganado durante más de una semana o presenta otros síntomas de enfermedad, como fiebre, náusea, diarrea o pérdida de peso, consulte al pediatra.
  8. Limite el consumo de leche. La leche es un alimento importante, sobre todo por su contenido de calcio. Sin embargo, si su hijo toma demasiada leche, puede perder el apetito para comer otros alimentos que también son importantes. Su hijo necesita tomar aproximadamente medio litro de leche (16 onzas) cada día para satisfacer sus necesidades de calcio.

Ejemplo de un menú diario para un preescolar

Este menú está pensado para un niño de cuatro años que pese aproximadamente 36 libras (16.5 Kg)

  • 1 cucharada = 1/2 onza (15 cc).
  • 1 cucharadita = 1/2 de cucharada (5 cc).
  • 1 taza = 8 onzas (240 cc).

DESAYUNO

  • 1/2 vaso de leche al 2%.
  • 1/2 taza de cereal.
  • 1/2 vaso de jugo de cítrico o tomate o 1/3 taza de melón o fresas.

A MEDIA MAÑANA

  • 1/2 vaso de leche al 2%.
  • 1/2 taza de banano.
  • 1 rebanada de pan integral.
  • 1 cucharadita de margarina.
  • 1 cucharadita de jalea.

ALMUERZO

  • 3/4 vaso de leche al 2%.
  • 1/2 sandwich (2 rebanadas de pan integral, 1 cucharadita de margarina o dos cucharaditas de aderezo para la ensalada y 1 onza de carne o queso).
  • 1/4 taza de verdura u hortalizas.

A MEDIA TARDE

  • 1 cucharadita de mantequilla de maní.
  • 1 rebanada de pan integral o 5 galletas de soda.
  • 1/2 vaso de jugo de fruta.

COMIDA

  • 3/4 vaso de leche al 2%.
  • 2 onzas de carne, pescado o pollo.
  • 1/2 taza de pasta, arroz o papas.
  • 1/4 taza de verdura.
  • 1 cucharadita de margarina o dos cucharaditas de aderezo para la ensalada.

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