Bebe y niños

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Alertas de salud del bebe en el primer mes

Los problemas médicos que deben preocupar a los padres durante el primer mes de vida de su hijo son los que figuran a continuación. (Para más información sobre problemas que pueden ocurrir durante toda la infancia, remítase a los listados de la segunda parte de este manual.)

Problemas respiratorios

Normalmente, su bebé debe tener entre veinte y cuarenta respiraciones por minuto. Este patrón será más regular cuando su hijo esté sano y durmiendo. Cuando esté despierto, de vez en cuando puede respirar más deprisa durante un período corto y luego hacer una pausa (de menos de diez segundos) antes de volver a respirar con normalidad. Si el bebé tiene fiebre, su ritmo respiratorio puede aumentar en unas dos respiraciones por minuto por cada grado de fiebre. Si tiene mucha mucosidad, su respiración puede verse afectada, debido a que sus conductos respiratorios son muy estrechos y se llenan fácilmente. Para atenuar este problema, lo mejor es utilizar un humidificador de vapor frío y un aspirador nasal de goma (generalmente se lo darán en el hospital, para su uso). En algunas ocasiones, es recomendable echarle gotas nasales con una solución salina para ablandarle la mucosidad y despejarle la nariz.

Diarrea

Un bebé tiene diarrea si hace deposiciones muy blandas y aguadas más de seis a ocho veces al día. Usualmente suelen ser provocadas por infecciones virales. El peligro, sobre todo a esta edad, está en que pierda demasiada agua y acabe deshidratándose. Los primeros síntomas de deshidratación son la sequedad de boca y una disminución significativa de la cantidad de pañales mojados. De todos modos, no debe esperar a que aparezcan estos síntomas. Si las evacuaciones del bebé son demasiado blandas y ocurren más a menudo que después de cada toma (más de seis a ocho veces al día), llame al pediatra.

Sueño excesivo

Puesto que no todos los lactantes necesitan dormir la misma cantidad de horas, es difícil saber cuándo un bebé está demasiado adormilado. Si su hijo empieza a dormir más de lo habitual, puede significar que tiene una infección, por lo que debe informar al pediatra. Así mismo, si su hijo mama del pecho y duerme más de cinco horas seguidas sin despertarse en el primer mes, debe plantearse la posibilidad de que no esté comiendo lo suficiente o de que, a través de la leche ingerida, se vea afectado por algún medicamento que usted toma.

Infecciones oculares

Algunos bebés nacen con uno o ambos conductos lagrimales parcial o totalmente bloqueados. Estos suelen abrirse alrededor de la segunda semana, cuando se empiezan a producir las primeras lágrimas. En caso contrario el bloqueo producirá un lagrimeo líquido o un tanto mucoso. Las lágrimas, en lugar de drenarse a través de la nariz, empezarán a caer por los párpados. Esto no es doloroso y los conductos suelen abrirse sin necesidad de tratamiento. Usted puede ayudar a que se abran masajeando suavemente la comisura del ojo y, hacia abajo, el lado correspondiente de la nariz. De todos modos, hágalo sólo bajo la supervisión del pediatra.

Si los conductos lagrimales siguen bloqueados sin dejar que las lágrimas drenen como deberían, es posible que se infecten. Estas infecciones producen una secreción blanquecina en la comisura del ojo. Las pestañas se vuelven pegajosas y es posible que, al secarse, se peguen entre sí mientras el bebé duerme, de tal modo que le resulte imposible abrir el ojo. Este tipo de infecciones suelen tratarse con gotas o pomadas especiales que receta el médico después de examinar el ojo del bebé. A veces, basta con limpiar suavemente las pestañas con agua estéril. Cuando las pestañas de su hijo estén pegajosas, empape una mota de algodón en agua estéril y pásela suavemente por los párpados del bebé, avanzando desde la nariz hacia afuera. Utilice cada algodón sólo una vez y luego tírelo a la basura. Utilice todos los algodones que necesite hasta que vea que el ojo está bien limpio.

Aunque este tipo de infecciones leves pueden ocurrir varias veces durante los primeros meses, lo más probable es que remitan sin que haga falta aplicar ningún tratamiento complejo y sin dejar secuelas. En muy pocas ocasiones el bloqueo de los conductos lagrimales requiere intervención quirúrgica.

Si el ojo del bebé está inyectado en sangre o enrojecido, probablemente tendrá una infección más grave, denominada conjuntivitis. En tal caso, informe inmediatamente al pediatra.

Fiebre

Si su hijo está inquieto o lo nota más caliente que de costumbre, póngale el termómetro. Si su temperatura rectal supera los 100°F. (37.8°C) en dos lecturas independientes y la fiebre no puede explicarse por el hecho de que el bebé esté demasiado abrigado, llame al pediatra inmediatamente. La fiebre puede indicar la existencia de una infección, y, a esta edad, el estado de un bebé se puede agravar rápidamente.

Flacidez

Todos los recién nacidos parecen un tanto flácidos, ya que sus músculos todavía están formándose, pero si su hijo parece excesivamente laxo o pierde tono muscular, podría ser el síntoma de un problema grave, como una infección. Póngase en contacto con el pediatra inmediatamente.

Audición

Fíjese en cómo reacciona su hijo ante los sonidos. ¿Se sobresalta ante los ruidos fuertes o repentinos? ¿Se tranquiliza o se orienta hacia usted cuando le habla? Si no parece responder con normalidad a los sonidos, pídale al pediatra que le haga una prueba formal de audición. Este tipo de pruebas son particularmente recomendables en bebés prematuros, que sufrieron anoxias (falta de oxígeno) durante el parto, bebés que han tenido infecciones graves o bien que han nacido en familias con antecedentes de pérdidas auditivas durante la primera infancia. Si usted tiene la más mínima sospecha de que su hijo no oye correctamente, debe pedir que le hagan este tipo de pruebas lo antes posible, ya que es muy fácil que un retraso en el diagnóstico y el tratamiento de una pérdida auditiva interfiera con el desarrollo normal del lenguaje.

Ictericia

La ictericia, esto es, el color amarillento que a menudo tiene la piel de los recién nacidos, a veces persiste durante la segunda semana en los bebés que maman del pecho. Esto se debe a que en algunos bebés la leche materna interfiere con la función hepática, en concreto, con la capacidad del hígado de descomponer la bilirrubina, las sustancia responsable del color amarillento. A veces, su tratamiento exige interrumpir la lactancia materna durante veinticuatro o cuarenta y ocho horas. En cuanto remite la ictericia, se puede volver a dar el pecho al bebé, ya que este tipo de ictericia no suele ser recurrente. Si volviera a aparecer, se puede intentar una nueva interrupción de la lactancia materna o bien un cambio definitivo a la leche de fórmula. En tal caso, el pediatra le ayudará a tomar la decisión más oportuna.

Temblores

A muchos recién nacidos les tiembla la barbilla y agitan las manos continuamente, pero, si todo el cuerpo del bebé parece temblar, puede deberse a que tiene un nivel muy bajo de azúcar o calcio en la sangre o a algún tipo de trastorno convulsivo. Póngase en contacto con el pediatra para determinar la causa de los temblores.

Erupciones e infecciones

Entre las erupciones más habituales en los recién nacidos se incluyen las siguientes:

  1. Eccema seborreico (dermatitis seborreica). Este trastorno, conocido popularmente como "costra infantil", consiste en la aparición de escamas gruesas, en forma de costra, en el cuero cabelludo del bebé. Lavar el pelo y cepillar las escamas diariamente ayuda a controlar este trastorno. Suele desaparecer por si solo durante los primeros meses, pero puede requerir tratamiento con un champú especial.
  2. Infecciones en las uñas de la manos o de los pies. Se ven como zonas enrojecidas alrededor de las uñas, que dan la sensación de que duelen al tocarse. A veces, pueden remitir tratándolas con compresas calientes, pero generalmente es mejor que las vea el médico.
  3. Infecciones umbilicales. Suelen manifestarse por el enrojecimiento de la zona que rodea la base del cordón umbilical. Deben ser examinadas por el pediatra.
  4. Dermatitis del pañal. Véase las instrucciones para su tratamiento en la página 50.

Aftas

La aparición de áreas blanquecinas en la boca del bebé puede indicar que tiene una infección provocada por hongos bastante común. Se trata con medicinas fungicidas recetadas por el pediatra.

Visión

Observe cómo le mira su hijo cuando está alerta. Cuando el rostro del bebé está a una distancia de entre 8 y 15 pulgadas del suyo, ¿le sigue con la mirada cuando se mueve? ¿Sigue una lucecita o un juguete pequeño en movimiento situado a esta misma distancia? A esta edad, es posible que su hijo se ponga bizco de vez en cuando o que un ojo se le vaya hacia adentro o hacia afuera de forma ocasional. Esto se debe a que los músculos oculares, encargados de controlar los movimientos de los ojos, todavía no han madurado lo suficiente. De todos modos, su hijo debería ser capaz de mover ambos ojos a la vez en todas las direcciones y debería ser capaz de seguir objetos cercanos que se mueven lentamente. Si no puede hacerlo, o si es muy prematuro o sufrió anoxia durante el parto, es posible que el pediatra le remita a un especialista para que le examine la vista a fondo.

Vómitos

Si su hijo empieza a tener fuertes vómitos (expulsando grandes cantidades de líquido, en lugar de sólo unos pocos buches), acuda inmediatamente al pediatra para asegurarse de que no tiene obstruida la válvula que hay entre el estómago y el intestino delgado (estenosis hipertrófica del píloro). Así mismo, si los vómitos persisten durante más de doce horas o van acompañados de diarrea o fiebre, debe llevar a su hijo al pediatra.

Aumento de peso

A partir de la segunda o tercera semana, su hijo debe ganar peso deprisa (de media onza a una onza diaria). En caso contrario, el pediatra querrá asegurarse de que su hijo está consumiendo suficientes calorías y que las está absorbiendo correctamente. Prepárese a responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuántas veces alimenta al bebé?
  • ¿Cuánto ingiere en una toma? (si le da el biberón), ¿Durante cuánto tiempo lacta? (si le da el pecho)
  • ¿Cuántas deposiciones hace al día?
  • ¿Qué consistencia tienen las materias fecales?
  • ¿Cuántas veces orina?

Si su hijo come bien y sus evacuaciones son normales, tanto en cantidad como en consistencia, probablemente no hay ningún motivo de alarma. Quizás su hijo está un poco demorado en su crecimiento, o quizás cometieron algún error cuando lo pesaron al nacer. Su pediatra probablemente le citará para otra visita dentro de dos o tres días para reevaluar la situación.

Síndrome de Muerte Súbita del Lactante

Aproximadamente entre uno y dos de cada mil lactantes mueren mientras duermen, sin motivo aparente, entre la cuarta y la decimosexta semana de vida. Estos bebés generalmente han recibido un trato adecuado y no tienen síntomas obvios de ninguna enfermedad. La autopsia no permite identificar la causa de estos fallecimientos que, por este motivo, se consideran casos de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante o Muerte en la Cuna (SMSL).

Este tipo de muerte se da más frecuentemente durante el invierno y entre niños de sexo masculino que pesaron poco al nacer. Los niños prematuros, los que cuentan con un historial familiar de muertes súbitas, los hijos de madres fumadoras y los que duermen boca abajo también corren mayores riesgos. Hay muchas teorías que intentan explicar este síndrome, pero ninguna de ellas ha sido validada. Las infecciones, la alergia a la leche, la neumonía y los malos tratos han sido descartados como posibles causas. La teoría que actualmente cuenta con más defensores es la que postula cierto retraso en la maduración de los centros de activación del cerebro de algunos niños, que provocaría paros respiratorios en ciertas circunstancias.

Si su hijo deja de respirar de vez en cuando o se pone azul, el pediatra probablemente querrá hospitalizarlo para asegurarse de que este tipo de episodios no obedecen a causas que se puedan tratar y para evaluar la gravedad del trastorno. Si los episodios son muy graves, es posible que el pediatra le sugiera que aprenda las técnicas de reanimación cardio-pulmonar (CPR, por sus siglas en inglés) y que instale un monitor en casa para conectarlo mientras el bebe duerme. Estos aparatos miden el ritmo respiratorio y hacen sonar una alarma cuando baja demasiado. Si su hijo nació prematuramente, es posible que el pediatra prefiera controlar este trastorno con medicinas tales como las cafeína o la teofilina, que estimulan la respiración.

Aparte de los sentimientos de tristeza y amargura, muchos padres que pierden a sus hijos debido al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, se sienten culpables y se vuelven extremadamente protectores, tanto con los hermanos mayores como con los bebés que vienen más adelante.

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