Bebe y niños

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Alertas de salud del bebé en el segundo y tercer mes

Los siguientes problemas médicos son bastante habituales entre los dos y cuatro meses. Para obtener más información sobre enfermedades y trastornos que se pueden presentar durante la infancia, remítase a la segunda parte de este manual.

Diarrea

Si su hijo presenta vómitos, seguidos de diarrea al cabo de uno o dos días, puede tener una infección de origen viral en el tracto intestinal. Si le está dando el pecho, el pediatra le sugerirá probablemente que siga amamantándolo como hasta ahora. Si lo está alimentando con leche de fórmula, en la mayoría de los casos le recomendará que siga haciéndolo. En algunos casos los pediatras recomiendan alimentar al bebé sólo con agua o con una solución especial que contiene electrolitos (como sal y potasio) y azúcar. Cuando se introduzca la leche, es posible que el pediatra le sugiera empezar dándole a su hijo una leche diferente durante varios días. Esto se debe a que la diarrea puede acabar con las encimas necesarias para digerir el azúcar de la leche de vaca.

Infecciones de oído

A pesar de que las infecciones de oído son más frecuentes en bebés mayores, ocurren también ocasionalmente en lactantes de menos de tres meses. Los lactantes tienden a contraer este tipo de infecciones porque tienen muy corto el conducto que conecta la cavidad nasal con el oído medio, lo que propicia que los agentes infecciosos que provocan los resfriados pasen de la nariz al oído medio. Si la infección se agrava o no se trata correctamente, el tímpano puede llegar a romperse y el fluido infectado pasa a través de él al canal auditivo externo. Pero con el tratamiento adecuado, el tímpano se cura sin dejar secuelas permanentes.

La primera manifestación de una infección de oído suele ser la irritabilidad, sobre todo por las noches. También es posible que el bebé se golpee o se estire la oreja con las manos. Si la infección progresa, puede producir fiebre. Si sospecha que su hijo tiene una infección de oído, llame al médico lo antes posible. Si en el examen se confirma que hay infección, probablemente el pediatra le recetará antibióticos.

Erupciones y problemas de la piel

Muchas de las erupciones que aparecen en las primeras semanas persisten durante el segundo y tercer mes. Además, el eccema puede aparecer en cualquier momento después del primer mes. El eccema, o dermatitis atópica produce placas secas, escamosas y a menudo rojas generalmente en el rostro y en los codos y detrás de las rodillas. En los infantes las dos últimas son las ubicaciones más frecuentes. Las placas pican mucho, por lo que el bebé puede estar muy irritable. Pídale al pediatra que le recomiende un tratamiento. No le ponga ninguna pomada o crema al bebé a menos que el pediatra se la recomiende específicamente. Para evitar que vuelva a aparecer el eccema, utilice solamente jabones muy suaves tanto para lavar al bebé como su ropa y vístalo con tejidos suaves (no utilice lana ni tejidos ásperos). No lo bañe más de tres veces a la semana, puesto que los baños frecuentes pueden secarle todavía más la piel.

Infecciones de las vías respiratorias altas

Muchos bebés tienen su primer resfriado durante estos meses. La leche materna confiere cierta inmunidad, pero no garantiza bajo ningún concepto una protección total, sobre todo si otro miembro de la familia padece alguna enfermedad respiratoria. Este tipo de infecciones se contagian fácilmente por gotas de saliva en el aire o por contacto por las manos. (La exposición al frío o las corrientes de aire no provocan resfriados). Lavarse las manos, taparse la boca al toser o estornudar y no besar al niño cuando uno está resfriado son las mejores formas de evitar contagiarlo.

La mayoría de las infecciones respiratorias que contraen los bebés son leves, provocándoles tos, gotereo nasal y un ligero aumento de la temperatura, pero rara vez fiebre alta. La mucosidad, no obstante, puede ser un verdadero problema para un lactante. Al no poderse sonar, las mucosidades pueden acabar bloqueándole las vías nasales. Antes de cumplir tres o cuatro meses, los lactantes todavía no respiran bien por la boca, por lo que este bloqueo puede provocarles más malestar que a los niños mayores. Así mismo, una nariz tapada puede provocar problemas de sueño, ya que, al no poder respirar por la nariz, el bebé se despertará. También puede interferir con la alimentación, puesto que tendrá que dejar de chupar para poder respirar por la boca.

Para atenuar este problema, coloque un humidificador de vapor frío en la habitación del bebé. Si persiste la congestión, utilice un aspirador nasal, sobre todo antes de las tomas o cuando su hijo tenga la nariz muy tapada. Si antes vierte unas cuantas gotas de solución salina (recetada por el pediatra) en cada una de las ventanas de la nariz, conseguirá reblandecer las secreciones, lo que facilitará la aspiración. Apriete primero la pera de goma y seguidamente, introduzca la punta por la ventana de la nariz y vaya soltando suavemente la pera. Aunque es cierto que el acetaminofén baja la fiebre y reduce la irritabilidad, debe darse a un bebé de esta edad sólo bajo prescripción médica. No use nunca aspirina.

Normalmente, no hará falta que lleve a su hijo al médico cuando tenga una infección de las vías respiratorias altas. De todos modos, debe llamarle si presenta alguno de los síntomas a continuación:

  • Tos persistente.
  • Pérdida del apetito (se salta varias tomas).
  • Fiebre: Siempre que su hijo (de menos de tres meses) tenga una temperatura rectal superior a los 101° Farenheit (38.3° centígrados), debe informar al pediatra.
  • Irritabilidad excesiva.
  • Mayor somnolencia de lo habitual y dificultad para despertarlo.

Estimulación del crecimiento cerebral: del primero al tercer mes

  • Déle una alimentación sana; llévelo al pediatra para que le haga chequeos periódicos y siga puntualmente el calendario de vacunaciones recomendado.
  • Sea cálido y afectivo con el bebé; tenga contacto físico con él en forma de abrazos, besos y caricias para trasmitirle una sensación de seguridad y bienestar.
  • Háblele o cántele canciones mientras lo viste, lo baña, lo alimenta, juega o pasea con él o mientras van en auto. Utilice frases sencillas y estimulantes y llame al bebé por su nombre.
  • Sea sensible a su ritmo y a su estado de ánimo. Aprenda a leer las claves que le da y respóndale cuando esté molesto así como cuando esté contento. Los bebés no pueden "malcriarse".
  • Facilítele objetos coloridos, de diferentes formas, tamaños y texturas. La cara de papá y mamá es el estimulo visual más interesante para un bebé de esta edad.
  • Si usted habla un idioma distinto al del lugar donde vive, utilícelo en casa.
  • Evite someter al bebé a experiencias estresantes o traumáticas, tanto físicas como psicológicas.
  • Asegúrese de que todas las personas que van a cuidar de su hijo, aparte de velar por su salud y seguridad, entienden lo importante que es darle cariño y consuelo.

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