Bebe y niños

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¿Con qué frecuencia y por cuánto tiempo hay que darle el pecho al bebe?

Los bebés amamantados suelen alimentarse más frecuentemente que los que toman el biberón. Algunos recién nacidos necesitan alimentarse cada dos horas; otros cada tres. A medida que crecen, son capaces de aguantar más tiempo entre tomas, porque tanto la capacidad de su estómago como la capacidad de producir leche de sus madres aumenta. Los niños que maman del pecho consumen al principio menos cantidad de leche que los que toman el biberón.

¿Cuál es el mejor horario para alimentar a un bebé? El que dicte él mismo. Su hijo le indicará cuándo tiene hambre despertándose, llevándose las manos a la boca, haciendo movimientos de succión, llorando y flexionando brazos y piernas, metiéndose los puños en la boca, moviéndose en la cuna y pegándose a su pecho (podrá olerlo incluso a través de la ropa). Es mejor empezar a dar el pecho a un bebé antes de que rompa a llorar. El llanto es un signo de hambre tardío. Siempre que sea posible, siga las señales que le trasmita su hijo, en vez del reloj, para decidir cuándo debe amamantarlo. De este modo, podrá estar segura de que come con hambre y, si tiene hambre, estimulará mejor el seno para que produzca leche.

La lactancia materna funciona mejor cuando se puede amamantar al bebé acabado de nacer (durante la primera hora). Manténgalo cerca la mayor cantidad de tiempo posible (en la habitación donde está la madre) y responda con prontitud a las señales que indican que tiene hambre (siguiendo la práctica de "oferta y demanda"). Si usted tiene que pasar varios días en el hospital mientras su hijo está en la sala de recién nacidos, es bastante probable que las tomas estén más determinadas por las necesidades del personal hospitalario que por las del niño. En algunos casos, esto puede ser necesario. Una vez en casa, es posible que el bebé tarde varios días en reajustar su reloj interno. Por lo tanto, es mejor que, mientras tanto, vaya alimentándolo cada dos o tres horas aunque no llore porque tiene hambre. A los niños dormilones se les debe despertar para darles el pecho cada tres o cuatro horas durante las primeras semanas.

Deje que su hijo siga mamando del primer seno todo el tiempo que quiera. Cuando se detenga espontáneamente durante un buen rato o se le salga el pecho de la boca, expúlsele los gases. Si su hijo parece adormilado después de mamar del primer pecho, puede despertarlo cambiándole los pañales o jugando un poco con él antes de colocárselo en el otro seno. Puesto que los bebés succionan mejor en el primer seno del que maman en cada toma, es conveniente alternar el orden de los senos en tomas sucesivas. Algunas mujeres se colocan un gancho de seguridad o un pañito absorbente de más en el lado del sujetador del pecho utilizado en último lugar, a modo de recordatorio de que en la próxima toma han de empezar por ese seno.

Al principio, su hijo se alimentará cada dos o tres horas, independientemente de que sea de día o de noche. Pero, cuando se acerque el final del primer mes, empezará a dormir más por las noches, quizás desde las 10 p.m. hasta las 2 a.m. de forma ininterrumpida y después hasta las 6 a.m., sin que usted tenga que levantarse frecuentemente para darle de lactar. Usted puede estimular esta pauta manteniéndolo despierto por la tarde, alargando la toma de las 10 p.m. y teniendo su habitación oscura, caldeada y en silencio. No encienda la luz en la toma de las 2 a.m., cambíele rápidamente los pañales antes de darle de mamar y acuéstelo inmediatamente después. Cuando tenga cuatro meses, su hijo debería ser capaz de dormir por la noche de forma ininterrumpida durante seis horas o más.

También notará que su hijo necesitará tomas muy largas en ciertos momentos del día, mientras que en otros se quedará satisfecho muy pronto. Le indicará que ya está satisfecho soltando el pecho o quedándose dormido entre ráfagas de succiones no nutritivas. Un número reducido de bebés, se podrían pasar todo el día mamando para satisfacer sus necesidades de succión. Si su bebé pertenece a esta categoría, deberá fijarle ciertos límites. Si un bebé pasa 10 minutos mamando en cada seno, obtendrá aproximadamente el 90 por ciento de la leche disponible; si supera este límite, pasará a obtener menos cantidad de leche por succión. De vez en cuando, si lleva mucho rato succionando desesperadamente, puede intentar ofrecerle un chupete, pero no confíe mucho en que esta táctica va a funcionar ni dé un chupete a un bebé de menos de seis semanas. Si un bebé prolonga mucho las tomas (por ejemplo, entre veinte y treinta minutos por seno) es posible que esté teniendo dificultades para obtener suficiente leche. Si desconoce el motivo de que su hijo quiera amamantar por tanto tiempo, consulte al pediatra.

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